La inquietante tesis del derrumbe de EE.UU.
¿Estados Unidos entró en una decadencia irreversible? La pregunta se ha convertido en un tópico entre los analistas internacionales, y algunas respuestas están teñidas de deseos.El sentimiento anti-norteamericano, tan arraigado en distintos lugares, como es el caso de América Latina, alimenta la tesis de que el "imperio" cae vertiginosamente.Los amigos de Estados Unidos, sus aliados ideológicos, para quienes sigue siendo el modelo a imitar, creen sin embargo que el país atraviesa una coyuntura complicada pero no decisiva.Conviene tomar distancia de estas dos posiciones que son más ideológicas que empíricas, más propagandísticas que serias, más preocupadas por lo que "debería ser" que por lo que "es".Cuando se "edita" la realidad para colocarla en función de lo que se quiere ver, con el objeto de confirmar prejuicios, se está ante una operación de adulteración.Aclarado este punto, vale reflotar la vieja hipótesis historicista según la cual los imperios no duran eternamente. Es decir, ningún cuerpo sociopolítico, como cualquier organismo vivo, es indemne a la mudanza del tiempo.Uno de los hechos perturbadores de la historia es el derrumbe de las civilizaciones. Todas han seguido una parábola parecida: después de alcanzar su cresta de poder y riqueza, han declinado en forma inexorable.El historiador norteamericano Paul Johnson asegura que los imperios conocidos llevaron la semilla de su autodestrucción. Materialmente, al expandirse, necesitaron aumentar el gasto militar hasta un punto que acabaron por arruinar su economía.Esto le habría pasado a Roma, que cuando se vio necesitada de contratar mercenarios, y de financiarlos con una inflación creciente, selló su colapso inevitable.Según Johnson al imperio español, entre los siglos XVI y XVIII, le pasó igual: la Corona gastó todo el oro y la plata extraídos de América, para financiar ejércitos que pelearon guerras interminables en Europa.El llamado "Imperio Británico", en tanto, rifó su poderío con su participación en las dos guerras mundiales en el siglo XX. Por el esfuerzo bélico implicado, terminó perdiendo sus colonias.Desde esta perspectiva histórica, ¿se puede decir que Estados Unidos reproduce hoy exactamente la situación que precipitó la caída de los imperios occidentales?Niall Ferguson de Harvard, uno de los historiadores financieros líderes del mundo, ha escrito al respecto: "El derrumbe imperial puede venir más de repente de lo que muchos historiadores imaginan. Una combinación de déficit fiscales y sobre expansión militar sugiere que los Estados Unidos puedan ser el próximo imperio en el precipicio".El politólogo argentino Rosendo Fraga, en tanto, discute que Estados Unidos sea un "imperio" como lo fueron otros, en los cuales la metrópoli perdió la capacidad de controlar los territorios adquiridos por la fuerza.En su opinión, Estados Unidos es un "estado nacional sólido y unificado", y lejos de estar arruinado económicamente, reúne en sí la condición de país desarrollado y de potencia emergente (como Brasil, India o Rusia).Por otro lado, el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, escribió un artículo en el The New York Times cuestionando la idea de que el ascenso de China implica la caída de su país."El producto bruto interno de EE.UU., de casi 15 billones de dólares, sigue siendo más del doble del de China. Nuestro PBI per capita de más de 47.000 dólares es seis veces el de China", escribió.La tesis acerca del eventual derrumbe norteamericano, en suma, seguirá concitando controversia.
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