La inquietud que genera la economía
El fracaso de la negociación entre el gobierno y los representantes de los bonistas que no ingresaron al canje (conocidos como fondos buitre o holdouts) le agrega dramatismo a un momento en el cual la economía no crece y el ritmo de inflación no cede (estanflación). Mientras la administración Kirchner suscribe la tesis de que "la vida continúa", en el sentido de que el país está lo suficientemente fuerte como para sobrellevar la coyuntura, la mayoría de los economistas plantean que, a menos que se llegue a un arreglo con los holdouts, los argentinos no serán inmunes al nuevo entorno.La polémica sobre la sentencia en Nueva York ante la demanda de los fondos especulativos, sobre la naturaleza del pleito que involucra al Estado argentino con esos díscolos acreedores, coexiste con la preocupación del hombre de la calle sobre la evolución del costo de vida y el empleo.Es decir una cosa es el debate, por ejemplo, acerca de si la justicia norteamericana premió con su fallo a un grupo minúsculo de especuladores a costa de un país, y si el gobierno nacional empleó la mejor estrategia para lidiar con ellos, y otra son las consecuencias prácticas de la suspensión de pagos en que entró Argentina.En el primer nivel de análisis, la pelea de Argentina con los fondos buitre se ha convertido en un caso testigo a nivel global. No son pocos los que piensan que la sentencia del juez Thomas Griesa revela una grave falencia de la globalización financiera: la falta de un régimen general de reestructuración de deuda soberana.Al respecto, un grupo de más de cien economistas de todo el mundo -en su mayoría norteamericanos- se dirigió al Congreso de EE.UU. a través de una carta en la que advierten sobre los posibles efectos negativos del fallo del juez de Nueva York.La carta sostiene que a pesar de que los holdouts "podrían haber aceptado la reestructuración y aun así sacar un gran rédito económico, decidieron lanzar una batalla legal de más de una década, buscando ganancias exorbitantes de más del 1.000 por ciento y creando incertidumbre financiera en el camino"."Cuando se invierte en bonos soberanos, hay riesgos existentes", explican, pero el fallo de Griesa "crea un peligro moral" ya que les permite a los inversores obtener el pago total sin importar cuán riesgosa fue la inversión inicial.Justo es decir que el enfriamiento de la economía argentina, reconocido por otra parte por el propio INDEC, es anterior a esta nueva crisis de la deuda disparada por el fallo de Nueva York.Los episodios macroeconómicos de enero de este año, en que una fuerte devaluación del peso y un aumento de la tasa de interés buscaron frenar el drenaje de reservas del Banco Central (BCRA), revelaron que la economía venía ya con serios problemas.Las preguntas que muchos se hacen ahora son cuánto más se puede agravar el parate económico a partir de la crisis generada por los holdouts, y cuál será el costo social que provocará el nuevo escenario.Hay consenso entre los economistas respecto de que la situación económica actual no es comparable con el difícil contexto en que se produjo el default de fines de 2001, y de hecho el gobierno asegura que Argentina no entró en cesación de pago.Como sea, en una situación donde al país ya no le sobran dólares (reflejo de lo cual es la existencia del mentado "cepo" a la divisa), la posibilidad de que Argentina vuelva al mercado voluntario de deuda, para compensar ese faltante, se tornaría más complicado a causa del nuevo contexto.
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