La inseguridad que rodea a las cajas de seguridad
Cada vez más ahorristas alquilan cofres en bancos para resguardar valores. Pero el robo de estas cajas, en el último tiempo, ha aumentado su reputación de inseguras.¿Qué hacen con sus ahorros los argentinos? Se calcula que alrededor de 200.000 millones de dólares se han fugado del sistema financiero en las últimas décadas.Parte de esos capitales están depositados en bancos del exterior. Otra parte está guardada en el "colchón". Y existen estimaciones de que al menos 90.000 millones se encuentran en ese tipo de cajas.Lo ideal sería que esa masa de riqueza se depositara en los bancos, cuya función clave es hacer de intermediario entre quienes quieren prestar dinero y quienes quieren pedirlo prestado.Pero los bancos en Argentina no gozan de confianza. Cuesta confiar a un banquero los ahorros de toda una vida. En estas pampas cala hondo aquel dicho de Bertolt Brecht: "Robar un banco es un delito, pero más delito es fundarlo".Dejar mucho dinero en casa tampoco es garantía de seguridad, ya que se han multiplicado las noticias sobre entrada en viviendas para robar. Esta circunstancia, y la imposición del cepo cambiario, han impulsado la demanda de las cajas de seguridad.La oferta de este tipo de celdas para atesorar, con las cuales las entidades bancarias venden "tranquilidad", se expandió un 20% en los últimos tres años, según un informe reciente que hizo Banca&Riesgo.El sistema consta de 512.000 cajas y opera con un muy elevado nivel de ocupación (95%). Sin embargo, la seguidilla de robos a cajas de seguridad, como los padecidos recientemente por clientes de Banco Macro en Santa Fe, las ha vuelto menos seguras.Últimamente ha metido más ruido la eventualidad de una baja de la responsabilidad de los bancos, ante episodios como un robo, a partir de lo cual los montos de resarcimiento a los clientes bajaría sensiblemente.El servicio de cajas de seguridad se rige por un contrato privado entre el banco y el cliente. Las entidades, así, ofrecen guardar bienes tangibles y no tangibles para mayor seguridad. Quien alquile una caja evita el riesgo de tener valores en la propia casa, más expuestos a robos.Además, en estas cajas los valores también quedan protegidos de eventuales "corralitos", que aún atemorizan a ahorristas locales. La letra chica del contrato que une a las partes establece un límite al valor de los contenidos de las cajas que en muchos casos puede ser de 50.000 dólares.Sin embargo, "la experiencia indica que las entidades financieras generalmente terminan entregando montos mayores, a los efectos de disminuir el mayor riesgo reputacional que dispararía la disconformidad de los clientes afectados", según explica Julián Guarino, periodista especializado del diario El Cronista Comercial.Por otro lado, sostiene, ante casos de robo, hoy los jueces tienden a otorgar un resarcimiento mayor a los clientes. El problema que se suscita ahora es que el proyecto del nuevo Código Civil y Comercial, avanza en una reglamentación del sector, y según algunos expertos tiende a desalentar el uso de las cajas de seguridad.Esto porque por un lado fija un tope de resarcimiento al cliente, ante la sustracción del contenido del cofre, y porque se estipula que el banco no responderá ante un "caso fortuito extremo a su actividad"."Un boquete o cualquier acción que venga del exterior y que no forme parte de las incumbencias del banco perfectamente podría ser un caso fortuito externo a la actividad del banco, lo que lo eximiría de responsabilidad", opinó Gustavo Giatti, un especialista en el tema.Lo que está en duda, en suma, es si estas cajas dan la seguridad que prometen.
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