La inseguridad y la pelea por los votos
La inseguridad ha devenido en un tema clave en la elección de octubre, a juzgar por los cambios producidos en este tema por el oficialismo en el principal distrito del país.Se cree que el Frente Renovador, que lidera el intendente de Tigre Sergio Massa, quien había hecho de la lucha contra el delito su caballito de batalla electoral antes de agosto, obtuvo muchos votos en las PASO a causa de esta estrategia.El oficialismo perdidoso de la provincia de Buenos Aires acusó el impacto, y en poco tiempo produjo hechos y definiciones que se han apartado objetivamente de la ideología garantista que venía sosteniendo todos estos años.Hay cambios sorprendentes como el nombramiento de Alejandro Granados como responsable de Seguridad en la Provincia (quien se ufana de portar armas), el envío de gendarmes al conflictivo conurbano, y la propuesta del principal candidato, Martín Insaurralde, de bajar la edad de imputabilidad de los menores.Mientras un sector del kirchnerismo está molesto porque percibe la nueva política como un "giro hacia la derecha", el gobernador Daniel Scioli ha dicho estos días que el "delito no tiene ideología".Hasta las PASO el oficialismo sostenía que la seguridad era un asunto de "derecha" o una sensación inducida por los "medios de prensa hegemónicos". Después del pronunciamiento electoral de agosto, el Secretario de Seguridad de la Nación, el Teniente Coronel del Ejército, Sergio Berni, cambió el discurso."Yo no pienso que la cuestión de inseguridad esté influenciada por los medios, las cuestiones de seguridad son palpables y la gente las padece permanentemente; y para eso trabajamos todos los días. No sé lo que piensan los demás", reconoció el funcionario, en declaraciones a la prensa.¿Qué significa que el tema de la inseguridad se haya metido en la agenda electoral con vistas a octubre próximo? La razón parece clara: el miedo al delito es un fenómeno social masivo.Lo que no está claro es si algunas medidas inmediatas podrán resolver un problema tan arduo. Es que no son de fácil abordaje los fenómenos delictivos en el principal distrito del país, donde coexisten los contrastes sociales más agudos, en una geografía de alta concentración demográfica y urbana, donde campea el consumo de drogas y proliferan las armas.Los caminos para enfrentar la criminalidad son múltiples y complejos, y pueden involucrar una reforma en el seno de la policía, la incorporación de ciertas tecnologías, planes para algunos barrios, cuestiones de prevención social, entre otras medias."Las políticas de seguridad más serias y exitosas están vinculadas a cambios que han sido estructurales". Eso cree Lilia Caimari, investigadora del Conicet y docente de la Universidad de San Andrés, quien ha estudiado el fenómeno de la violencia en la provincia de Buenos AiresEn su opinión, es un error caer en lecturas coyunturales y electoralistas de esta problemática, porque "siempre se corre el riesgo de que estas demandas colectivas deriven en medidas de demagogia punitiva".La democracia argentina, recuperada en los '80, se ha mostrado impotente para solucionar el problema de la expansión de la criminalidad en las calles, algo que desafía las bases del propio sistema.Si el Estado de Derecho no puede garantizar la seguridad ciudadana, se corre el riesgo de que los habitantes descrean de las instituciones republicanas, y estén dispuestos a aceptar soluciones draconianas inspiradas en la ilegalidad.
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