La lengua, un ente vivo en evolución
La Real Academia Española (RAE) acaba de realizar 3.345 modificaciones al diccionario entre cambios, supresiones y novedades. Indicador de que la lengua muta todo el tiempo y se mueve según el uso de los hablantes.El uso actual es la piedra de toque de cualquier idioma que pretende seguir vigente. Esto lo sabe más que nadie la RAE, entidad dedicada a la regularización lingüística del llamado mundo hispanohablante.Fomentar la unidad idiomática supone no sólo garantizar una norma común, sino recoger las voces del uso habitual para la generalidad de los hablantes, un ejercicio que implica estar atento al dinamismo lingüístico.Es necesario, así, tener en cuenta las inclusiones y las desapariciones continuas de voces, y las sorpresas de reanimación de vocablos adormecidos u olvidados por los usuarios, que vuelen a ser usados.Ése es el criterio de fondo que presidió el trabajo académico para la confección del nuevo Diccionario de la Lengua Española, que se presentó oficialmente el pasado 19 de diciembre.Eso explicaron Darío Villanueva, director de la RAE y Paz Battaner, responsable de la coordinación del mismo. "El Diccionario nunca se elaborará con criterios de corrección política. La razón es simple: se destruiría", aseguró Villanueva."La Academia no realiza sólo una foto de la lengua de hoy, sino también de lo que hemos heredado", añadió Battaner. En ese sentido, ambos dejaron en claro que el diccionario no inventa ni promociona palabras, sino que se limita a recogerlas.Entre las palabras que agregó la RAE se observa la intención de capturar el espíritu de la época. Destacan, así, los términos recientes muy aceptados socialmente. Por ejemplo, 'buenísimo' ("actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia").O 'postureo' ("actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción"), 'aporofobia' ("fobia a las personas pobres o desfavorecidas"), y un concepto filosófico muy comentado en esta época, 'posverdad' ("distorsión deliberada de una realidad que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales").También el modismo 'chusmear' que quiere decir "hablar con indiscreción o malicia de alguien o de sus asuntos" o los anglicismos 'cracker', 'hacker' y 'fair play' que ya se ganaron un lugar en el idioma castellano.Las cuestiones de género viven una nueva era en el trato que les ofrece la RAE. El término 'sexo débil', muy usado en el pasado para designar lo femenino, a partir de ahora se tratará de una expresión "despectiva o discriminatoria".Dentro de la temática de género, una incorporación importante es que, como sólo aparecía la palabra juez, masculino, ahora también estará en femenino: 'jueza'. Lo mismo con 'embajadora', porque, en ambos casos, antes sólo estaba como "mujer de juez" o "mujer de embajador".Por otro lado, todos los idiomas se han enriquecido a lo largo de su historia con aportaciones léxicas procedentes de lenguas diversas. Los extranjerismos no son, pues, rechazables en sí mismos."Vivimos una auténtica invasión de anglicismos. Sobre todo en el mundo publicitario y comercial. A veces se cometen prevaricaciones idiomáticas", afirma al respecto Darío VillanuevaLas modificaciones que ha introducido la RAE revelan, en suma, que la lengua es un ente vivo en permanente evolución. Estamos, en efecto, en presencia de un producto cultural, su destino está emparentado con el devenir del hombre y las sociedades.
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