La luna de miel empezó a convertirse en luna de hiel
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Matizada como sucede siempre con los procesos políticos, un poco más o un poco menos, pero la paciencia de la sociedad se va agotando. Esto no significa que nadie se vaya del poder ni una crisis institucional. El año que viene los ciudadanos tendrán la posibilidad de votar y castigar o premiar según los desempeños. Jorge Barroetaveña La extensión del conflicto por el ajuste tarifario es la mayor impericia del gobierno de Mauricio Macri. Hoy, cada vez más cerca de cumplirse el primer año de gestión, todavía pena sin solución para una problemática que todos sabían que estallaría después del 10 de diciembre.José Aranguren, estrella CEO de la Empresa Shell que lució como una medalla haberse enfrentado a Néstor Kirchner en los años duros del kirchnerismo y soportar todos los embates, nunca dio pie con bola. No sólo a la hora comunicar lo que pensaba hacer, peor aún, a la hora de implementarlo.Es cierto, en su descargo que el kirchnerismo hizo estragos en el sector energético. Promovió la desinversión, dejó al país desabastecido e instaló el correlato de los cortes de luz y gas, en verano y en invierno. Peor no pudo haber sido. Pero también es cierto que la política del nuevo gobierno nunca estuvo clara, por ende jamás se comunicó bien y ha tenido decenas de idas y vueltas en los últimos meses.El epílogo fueron los miles de recursos de amparo que se presentaron en la justicia y la Corte que todavía debe fallar. Parece extraño que un problema técnico como el energético, desde la política haya sido encarado tan mal. ¿Es posible que todavía haya en la Argentina gente que paga 200 pesos de gas en CABA y 4.000 en el interior, por un consumo similar? ¿O gente que paga en la misma proporción la luz? Es evidente que lo que se hizo hasta ahora no se hizo bien o por lo menos no se comunicó como correspondía. El conflicto ha arrastrado al gobierno a un debate permanente que también tuvo su correlato en el Congreso de la Nación. Por segunda vez, kirchneristas y massistas consiguieron quórum para sesionar y pusieron otra vez en aprieto a Cambiemos exigiendo la presencia del Ministro Aranguren.En la calle la gente no tiene claro si pagar o no, esperar una nueva boleta o qué pasará en el futuro inmediato. Marcos Peña, que hace esfuerzos por no parecerse al inefable Aníbal Fernández cuando decía una cosa y hacía otra, ya no sabe qué hacer. El gobierno parece abrazarse a un fallo salvador de la Corte que convalide los aumentos y, de última, lo obligue a convocar a audiencias públicas, alguien que nadie previó antes del desarrollo del conflicto, En este contexto, hay un detalle no menor: ni el Presidente ni varios de sus principales colaboradores son abogados. Ya pasó con los pliegos de los dos candidatos para la Corte y el yerro inicial de designarlos por decreto. Con lo de las audiencias públicas sucede algo similar: ¿no hubo ningún abogado de los millones que hay que lo advirtiera al Presidente? Y si lo hubo y le dijo lo contrario es evidente que se equivocó.El pantano pues, por ahora, no tiene fin. Y no es el único aunque sí el más complicado de resolver y el que más dolores de cabeza le ha traído al gobierno. Ni siquiera el salto inflacionario después de la devaluación de diciembre ha sido tan costoso como el tarifazo. Es, a la postre, la punta de proa que indica el principio del fin de la luna de miel.La profusión de los casos de corrupción de la era kirchnerista están claro para todos. Pero será la justicia la que deba meter preso a quien corresponda y obligarlo a devolver la plata que se robó. La mayoría social argentina ya sabe que fue otra oportunidad desperdiciada y se pregunta cuánto se podría haber hecho con la plata de la corrupción. Eso se intuye claro y sin discusión. Pero el bombardeo permanente de todos esos casos, empezó a hastiar. Una cosa es el culebrón mediático, teñido de lugares absurdos e insólitos y otro son los oscuros pasillos de los tribunales donde la justicia pelea por hacer justicia.La sociedad claro se ha preguntado en todo este tiempo cómo no se dio cuenta. Tendría que preguntarse cómo avaló ciertas conductas que eran evidentes. Quizás sólo se justifique desde cierto bienestar económico o algunas reivindicaciones justas de los últimos años. El "roba pero hace", se puso denso, por eso llegamos a este punto.Los medios, por más poder que tengan, no condenan y ni meten preso a nadie. Eso le corresponde a los fiscales y jueces que miraron para otro lado en los últimos años. Por eso el excepticismo. El lobo feroz de golpe se hizo bueno y quiere cuidar a Caperucita Roja. No pinta como cuento creíble.La combinación pues de los efectos devastadores del tarifazo, la pérdida del poder adquisitivo por la inflación, y el agotamiento frente a una realidad que ahora todos conocen y nadie puede ignorar, son los hitos para estos primeros meses y marcan el principio del fin de la luna de miel. Es como esos alumnos que van desaprobando los parciales pero vienen con buenos antecedentes. En este caso es a la inversa porque se trata del peso del pasado reciente, del que no son responsables. Pasa que el crédito se agota. Y hay que aprobar las materias. En ese punto estamos y conviene que lo sepan.
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