La manera argentina de viajar
Este era el slogan, hace ya unas décadas, de la empresa aérea estatal. Se la promocionaba así cuando estaba considerada como una de las mejores del mundo por la calidad de sus prestaciones.Luego vino el ocaso, su posterior privatización, su casi desaparición, y hoy su repunte en la consideración internacional.Un claro ejemplo de la prestación de un servicio público, a través de una empresa con gestión pública en una época de su historia, y con gestión privada en otra. En ambas oportunidades hubo buenas y malas alternativas en la calidad de su desenvolvimiento.El ferrocarril, ha atravesado por una circunstancia casi idéntica. Peor aún, en otros aspectos, como que quiénes como empresarios se hicieron cargo, "a riesgo", recibieron y reciben millonarios subsidios que todos pagamos.En materia terrestre, el estado de las rutas, bajo la responsabilidad del estado, nacional o de las provincias, o de las concesiones viales a los privados, también configura un marco lamentable que nos encierra a todos los que necesitamos de las rutas o caminos.Los fundamentos gruesos esgrimidos por los detractores de cada una de las situaciones, se basó y se basa según los tiempos, en la ausencia de presupuestos cuando al estado le toca responder, por los excesos de gastos superfluos y la mala administración que hace de los fondos. A los privados se les endilga la omisión en materia de inversiones, que prevengan las incidencias de mayores demandas. Ello, por angurrientos que sólo desean más y más renta, a cualquier precio,Pero en definitiva, en avión, en auto, camión u ómnibus, y ni que hablar en tren, el hombre argentino viaja de una manera increíblemente lamentable.Esencialmente, poniendo siempre en riesgo su vida, en cualquiera de las formas. El estado casi terminal de muchos de los elementos, con materiales agotados, o caminos y rutas con nada de mantenimiento, nos exponen a todos a vivir y transitar bajo riesgo grave.Y a hacerlo mientras tanto, de manera tan incómoda para cada uno de nosotros, como cara por el agregado económico alto de las roturas y demoras a las que obligadamente somos sometidos, con la manera argentina de viajar.Por suerte en Entre Ríos ha mejorado en los últimos años el sistema vial, y en lo que corresponde a utilización de un servicio ferroviario nuestro, se aprecian señale alentadoras sobre mejoras en ese sentido.Albergamos como siempre, sobre todo en finales de un año calendario, que los próximos tiempos será inteligente desarrollar proyectos y ejecutar obras de infraestructura, val y ferroviaria en la provincia y el país, que deberían constituirse en verdaderas políticas de estado, llevadas adelante por quién sea que esté de turno gobernando.Sólo así se logrará un crecimiento sostenido, que derrame beneficios a toda la ciudadanía. No puede ni debe haber colores o banderías políticas para las obras realizadas ni para las que tengan que venir.Han de ser, como siempre deben serlo, patrimonio absoluto de los ciudadanos. Para eso, solamente para queasí sea, se requiere mucha generosidad y desprendimiento de egolatrías circunstanciales.Los políticos, gobernantes o enla oposición, tienen que dar preeminencia a los intereses generales. No se los puede derrotar a ellos, con las pequeñas miradas preelectorales, desesperadas por lucimiento personal en algunos casos, o por la denostación sin fundamento a lo logrado en otros casos.Es hora que la "manera argentina de viajar", resulte digna, y constituya un auténtico orgullo provincial y nacional. Ojalá el año que vamos a transitar nos vuleva más serios y perseverantes.
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