La minería y las venas abiertas de América Latina
El incremento del valor de los commodities minerales y la demanda de China dispararon la actividad, en la cual interviene el capital trasnacional. ¿Reedición del esquema colonial denunciado por el libro de Eduardo Galeano, publicado en los '70?"Las venas abiertas de América Latina", aparecido en 1971, fue una especie de manifiesto de la izquierda latinoamericana contra el llamado "imperialismo capitalista" ejercido por los países centrales.El ensayo del escritor uruguayo analiza allí la historia de la región desde la colonización europea emprendida por Cristóbal Colón. La conclusión que extrae es que todo fue un constante saqueo de los recursos naturales.El colonialismo en América Latina, según Galeano, es una fase histórica del capitalismo, entendido como sistema de dominación y explotación a escala planetaria.En el texto se narran la fiebre del oro y de la plata, desde la llegada de los españoles hasta que estos metales se agotaron o perdieron su valor. Los capitalismos metropolitanos -primero europeos y después estadounidense- despojaron a los latinoamericanos de la riqueza minera de la región. Ese flujo de riqueza del Tercer Mundo al Primero fue posible gracias al "colonialismo".Desde el descubrimiento de las comarcas de oro y plata en América, y del sometimiento y exterminio a la población indígena americana, según el ensayo setentista, han pasado cinco siglos.La denuncia del escritor uruguayo se inscribió dentro del enfrentamiento ideológico que tuvo lugar durante el siglo XX, y que se denominó Guerra Fría. La caída del Muro de Berlín, en 1989, con la implosión del mundo comunista, legitimó el modelo capitalista.La pregunta es, ¿América Latina sigue teniendo las venas abiertas? ¿Continúa la explotación colonial de sus recursos minerales? Se trata de un tema que interpela la ideología progresista de los gobernantes actuales de la región.Aquí en Argentina se desarrolla la minería de exportación, con extracción a cielo abierto y químicos, a través de la firmas multinacionales. Un proceso que es resistido por pobladores de la zona, ambientalista y un sector de la izquierda que todavía suscribe la tesis de Galeano.Según la Secretaría de Minería de la Nación, la exportación minera creció de 3.056 millones en 2002 hasta 16.310 millones en 2011. Argentina -famosa por sus exportaciones granarias- quiere ser potencia minera, según dijo la presidente Cristina Kirchner.A decir verdad, más allá de la ideología y de la presencia del capital trasnacional, el dato clave es que la renta minera hace posible que muchos gobiernos puedan cuadrar sus números fiscales.En Chile los envíos de productos de minería representan el 62% de las exportaciones, con embarques por un total de 50.050 millones de dólares. En Perú, otro país con tradición minera, la extracción de metales representa el 59% del total de las exportaciones.Lo mismo Bolivia, un país que vive de la renta minera. En Colombia y Panamá la tributación de las empresas mineras aporta el 40% de los ingresos gubernamentales, en tanto que en Venezuela pasa el 60%.México, en tanto, se transformó en el cuarto país del mundo con mayor inversión en el rubro. Brasil, que es la economía más grande de la región, no le va a la zaga.En concreto, hay miles de proyectos de extracción minera que se instalaron desde el Río Bravo hasta la Patagonia, en las últimas décadas. ¿Qué conexión tiene este proceso con la fiebre colonialista por los metales descripta por Galeano? La minería en auge, que ha reposicionado a América Latina, ¿reedita la expoliación de antaño?
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