La naturaleza provoca un cambio moral
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La moral consiste en los valores socialmente aceptados en cada cultura y momento histórico mientras que la ética los analiza a través de concepciones filosóficas, tratando de determinar la corrección de sus postulados.Fundavida*Generación tras generación la moral cambia, casi siempre en forma imperceptible y solo a veces en forma dramática.Cada grupo social, generalmente, se engaña pensando que sus acuerdos morales son los mejores, insustituibles y permanentes y así vemos que invariablemente cada generación de padres recriminan a sus hijos sus hábitos sociales descalificándolos moralmente por ser diferentes a los propios, y esto ocurre inexorablemente en cada período cultural.Lo que hoy es un valor aceptado, ayer pudo haber sido un antivalor incuestionable.La pena de muerte, la usura, la esclavitud, la opción sexual de las personas, la superioridad de género del hombre sobre la mujer, el racismo, la pederastia, el integrismo religioso, etc., son conceptos que nos permiten testimoniar esta afirmación.Y si no nos bastan leamos al filósofo por antonomasia de la cultura occidental: Aristóteles, quien sostenía que había individuos que nacían para ser esclavos y otros para dirigirlos, pensamiento que hoy sería condenado hasta por la justicia ordinaria.Abundando con ejemplos, el matrimonio igualitario y la convivencia sin formalización legal o religiosa de las nuevas parejas hubiera sido absolutamente intolerable moralmente apenas cincuenta años atrás.Y con la valoración social de la naturaleza pasa lo mismo, algunos que doblamos el codo de los años recordamos los sermones religiosos de hace algunas décadas donde desde el pulpito se afirmaba con énfasis que "Dios puso el hombre en la tierra para que domine la naturaleza y la ponga a su servicio"Esa habilitación a la intervención indiscriminada en el mundo natural hoy es moralmente intolerable, los grupos sociales sin distinción de culturas o regiones del planeta se sublevan cada vez con mas violencia contra las agresiones a la naturaleza que promueve una organización social diseñada por los dictados de la codicia y el irrespeto a la vida.Este largo introito viene a cuento por las circunstancias actuales en que algunos individuos temporalmente ungidos para gobernar se arrogan prerrogativas mas allá de las que establecen la Constitución y las leyes y pretenden disponer de los bienes del Estado como si fueran un botín de guerra obtenido por la circunstancia de haber sido electos por el voto popular.Aunque la elección haya sido decidida por la esperanza de los votantes en que los elegidos cumplan sus promesas de campaña y respeten la voluntad del Soberano, los anónimos ciudadanos comunes que están a favor del respeto a la vida y la naturaleza.La semana pasada reflexionábamos sobre lo que dispone el código civil acerca de la propiedad de los elementos que yacen en el subsuelo de nuestro País.Claramente indica que los minerales y metales, además de los fósiles son dominio del Estado, o sea de todos los Argentinos.Esto no solo alcanza a los hidrocarburos fósiles, en cualquier forma que se presenten, sino también a otro sujeto que recién amanece a la preocupación moral ciudadana: la Fertilidad.El presidente del INTI -Instituto Nacional de Tecnología Industrial-, Ing. Enrique Martínez, nos advertía hace un par de años sobre el modo irracional e insustentable de las prácticas agrícolas actuales.Dice el Ing. Martínez, que con el modelo de agricultura industrial actual estamos saqueando el subsuelo, extrayendo minerales y nutrientes en forma descontrolada, provocando un daño irreversible que en pocos años liquidarán irreparablemente un patrimonio común, como es la capacidad de producir alimentos de la Pampa Húmeda.Y aquí podemos observar que la moral esta cambiando dramática y aceleradamente respecto a la consideración que los hombres tenemos por la naturaleza.Este cambio se verifica en los innumerables conflictos, cada vez más graves entre los ciudadanos comunes y los gobiernos circunstanciales que se otorgan a si mismos en forma inconsulta de sus verdaderos propietarios, nosotros, la facultad de disponer para su destrucción de los elementos naturales que permiten la vida.Entre Ríos está avanzando rápidamente a ser uno de los territorios emblemáticos de este conflicto moral.Las atemorizadores planes para la extracción de hidrocarburos de nuestro subsuelo a través del terrible método del fracking, ó fractura hidráulica, que esta promocionando el actual gobierno provincial y la ampliación y profundización del modelo de agricultura industrial que esta saqueando y envenenando nuestros suelos y acuíferos auguran un choque social entre gobernantes y gobernados de magnitud insospechable por ahora.Estos modelos son claramente inconstitucionales, ilegales e inmorales para la recién inaugurada visión que tiene la sociedad de la necesidad de resguardar nuestros tesoros naturales para garantizar el respeto a la vida en nuestro territorio.
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