La nueva guerra contra las bacterias
La aparición de infecciones resistentes a los antibióticos, que está alcanzando niveles sin precedentes, se ha convertido en el mayor problema que enfrentan la medicina y la ciencia.Cuando los antibióticos -compuestos capaces de matar o disminuir el crecimiento de bacterias- fueron descubiertos a fines del siglo XIX, el control y tratamiento de infecciones cambió la evolución humana.Aunque desde la antigüedad el ser humano ha utilizado compuestos naturales para curar, como el extracto de algunas plantas y hongos, se puede decir que la historia de los antibacterianos como tal comienza en 1928.Ese año el científico británico Alexander Fleming descubrió la penicilina, que es el antibiótico más conocido. Este descubrimiento marcó un antes y un después en el tratamiento de enfermedades infecciosas.Las dolencias que entonces causaban enorme devastación y muerte -como la lepra, la tuberculosis, la sífilis, o la gonorrea- pudieron curarse con estos fármacos antimicrobianos.En la actualidad, si bien no se ha conseguido erradicar completamente las enfermedades infecciosas, la humanidad enfrenta un mayúsculo desafío: la resistencia de los microorgansimos frente a los antibióticos."El mundo se está dirigiendo a hacia una era postantibiótica, en la cual muchas infecciones comunes ya no podrán curarse y, una vez más, comenzarán a matar con toda su fuerza", ha advertido Margaret Chan, miembro directivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).Según ese organismo han surgido cientos de nuevos casos de tuberculosis multirresistente y cada vez se cuentan con menos opciones para tratar la gonorrea y la shigellosis (una forma de disentería).También están las letales infecciones de las llamadas "superbacterias" que se contraen por lo general en los hospitales y que pueden ser mortales por la dificultad para tratarlas.Cabe consignar que ya en 2011, en un cónclave que tuvo lugar en la ciudad alemana de Lindau, más de 20 premios Nobel de Medicina y Química, reunidos para analizar las enfermedades de época, lanzaron una alerta sobre la resistencia de algunas bacterias a los antibióticos.Ese mismo año en Gualeguaychú, el doctor José María Casellas, que preside el comité de resistencia a los antibióticos de la Asociación Panamericana de Infectología, dijo algo parecido.En diálogo con este diario explicó que las bacterias han logrado desarrollar mecanismos de defensa a través de los cuales resisten los embates de los antibacterianos, haciéndolos inofensivos.Cada vez que se usa un fármaco que mata a las bacterias, siempre hay entre las millones de cepas que pueden tener esos microbios, una que puede mutar y resistir el ataca del antibiótico.La cepa resistente no muere y el sistema inmune no puede contra ella. De esta manera, puede eventualmente multiplicarse hasta reemplazar a todas las cepas no resistentes.Con cada nueva generación, el microorganismo genéticamente resistente se vuelve más dominante, lo cual provoca una reincidencia de la enfermedad, hasta que los antibióticos se vuelven completamente inofensivos.El fenómeno es asimilable a una "selección natural" de las bacterias, que de esta manera se aseguran la forma de sobrevivir. Según los expertos, hoy se está viviendo un cuello de botella en la investigación y desarrollo de antibióticos.Según la OMS, actualmente menos del 5% de los productos en investigación farmacéutica son antibióticos. Y esto porque se trata de una actividad poco redituable para los grandes laboratorios.
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