
Depende de todos que se construya un país y no un lugar
Decíamos en nuestra columna anterior que ... "participación significa involucrarse y también crear una expectativa, en participar también en los resultados en progresar, ya sea en lo público o privado, van de la mano y no siempre es así, se exige y no se premia"...Guillermo Pellegrini*
Investigación - opinión Nota IIIntegrar políticamente, debe constituir, un esquema prioritario del que sobrevendrá como efecto -y no por decreto- a la natural participación, que es consecuencia de todo cuerpo social bien constituido, es decir bien integrado. Por supuesto integrar es más difícil que hacer participar pero es mas sano."Toda la historia es nuestra historia. Todo el pasado es nuestro pasado. Aunque a veces preferimos quedarnos con solo una parte de ese pasado, seleccionando ingenua o engañosamente una época, una línea, unos personajes y queriendo eludir tiempos, ignorar hechos y omitir actuaciones. Somos el conquistador y el indio, el godo y el patriota, la pampa privilegiada y el interior relegado, el inmigrante esperanzado y el gaucho condenado. Somos los dos, no uno de ellos solamente. Si nos quedamos con uno de los dos, siempre llevaremos a cuestas un cabo suelto sin anudar siempre cargaremos un asunto inconcluso, que no lograremos cerrar, siempre habrá un pedazo de nosotros que no lograremos integrar. Y todo aquello que uno no contacta ni incorpora y por lo tanto, no cierra, eso no desaparece, continua llamando, sigue siendo mensaje en espera de ser recibido, reclamando ser escuchado", Gustavo Cirigliano.La construcción de un país justo y equitativo se obtiene mediante una muy buena educación, como primera etapa, ya que para transformar y lograr la sociedad que todo ciudadano desea, debemos darle primero buena instrucción, con óptima formación, para comprender que es la integración y después mucha pasión en el esfuerzo, o sea preparar al educando.Debemos construir el puente de lo individual a lo social y comunitario, dejar los egoísmos que no conducen a nada, que los valores se conviertan en acciones y no en promesas. Depende de todos que se construya un país y no un lugar, que el futuro no sea lo que vendrá, si no lo que se haga para que ocurra, tal es nuestro compromiso y protagonismo, como nos manejamos en este taller todos los días. Y así "conocerás la verdad y la verdad os hará libres", (Juan 8:32)Integración de pueblosCirigliano a través de su obra "La argentina triangular" formula la posibilidad de construir tres ciudades de un millón de habitantes, en los tres vértices de nuestro país, con el objeto de avanzar en una verdadera integración de los pueblos que componen la América Latina, ocupar productivamente nuestro espacio generando nuevos puestos de trabajo, compartiendo todo con nuestros congéneres inmigrantes. El pensamiento se convierte en una valiosa herramienta para diseñar las bases de un nuevo Modelo Argentino, son muchos los autores que piensan en la integración como etapa final, como elemento fundamental del desarrollo social y económico. Seriamos ciudadanos de la región, junto a hermanos, socios y amigos que están, pero todavía no conocemos.León N. Lindberg (Stanford University) define la integración como una búsqueda de toma de decisiones en forma conjunta o delegando su proceso en nuevos organismos centrales.Jorge Mariño Fages lo entiende como un proceso convergente, deliberado fundado en la solidaridad gradual y progresiva entre los estados, no marginando a ninguno, es un plan de acción común, donde también se pierde parte de la soberanía, en el concepto clásico. ¿Ya estamos preparados o integrados para entender el concepto de "supranacionalidad", su nuevo sentido jurídico, nuestra cesión y pérdida de soberanía y centralismo decisorio? Todo esto lleva a la formación de una comunidad regional, mediante continuos programas de cooperación, ya tenemos los hábitos, ¿pensamos regionalmente?Pensamiento nacionalSi no podemos pensar en forma nacional, pues no están los países integrados, apenas pensamos en lo cotidiano y local, con las sorpresas y miedos del pasado y los enigmas del futuro, estamos mirándonos el ombligo, expectantes sin saber que pasa y adonde vamos.Nos queda la tarea inconclusa de recuperar el pensamiento nacional, a sus hombres y a sus obras, nuestras tradiciones, el deseo de nuestros ancestros junto al nuevo inmigrante, siempre con una política de integración nacional primero, para poder después participar y darle respuesta plena a esa América Morena, poniendo el alma, no es cosa fácil; es largo el camino de encontrar, en sus propias raíces el fundamento mismo de su existencia.Pensar solamente desde las grandes ciudades, desde el escritorio, desde la "Facu" y con algo de Internet, es alienante y no suficiente; cómo vamos a poder comprender el interior olvidado de los países, sus entrañas y explicarles por qué nos olvidamos de ellos y dejar las utopías irrealizables de lado y meternos en el mundo que marcha al unísono tras los dictados del desarrollo y el progreso, que no tiene color, ni banderías, como la buena educación, la urbanización y la producción intensiva.Y ayudar al compatriota para que se olvide de su color, del mestizaje y deje su "exilio interior" en su propia tierra, si lo que quiere ahora es nada mas que poder subsistir, démosle otra cosa con integración, participación y desarrollo.
* Maestro Normal - Lic. en Ciencia Política