La paternidad en la mediana edad
El prefijo "paleo", que significa "viejo" o "antiguo", se usa ahora para designar a los que deciden ser padres después de los 50 y más. La paleo-paternidad ya es un fenómeno global de época.El estilo de vida contemporáneo está detrás de este boom que atraviesa culturas y geografías. Sus componentes se retroalimenten: los hijos se posponen porque se prioriza la carrera profesional, hay más divorcios y parejas reincidentes y con diferencia de edad.La paternidad tardía se expresa cada vez más en el grupo de los varones célebres internacionalmente. Las revistas que dan cuenta de la vida de los ricos y famosos, nos anotician de hijos de sexagenarios y septuagenarios.Los papás de edad avanzada configuran un grupo en expansión en Estados Unidos, donde entre 1980 y 2009 la paternidad creció un 61% en el grupo de entre 40 y 44 años, y un 18% entre los hombres de 50 y 54 años, según consigna Infobae.com.La explicación que dan los expertos es el alto índice de divorcios en Norteamérica, que lleva a segundos matrimonios y segundos "hijos". Y por otro lado, los miembros de la pareja tienen una carrera propia, lo que hace que las familias se formen más tarde.Pero la peleo-paternidad, al margen de las consideraciones psico-sociales, y de los patrones culturales que la hacen posible, tiene derivaciones biológicas que vienen siendo estudiadas por la ciencia.Al respecto, así como la maternidad tardía conlleva riesgos de desarrollar enfermedades genéticas en el embarazo, los padres más añosos se exponen a riesgos similares, por la sencilla razón de que el esperma pierde virtualidades con el paso de los años.En la década de los '90 se empezó a usar el término "andropausia" para los efectos que se producen por la edad en los varones. El término se acuñó para referirse a las similitudes que parecían tener con la menopausia, propia de la mujer.El proceso que sufre el varón mayor de 45 años, que es más paulatino, no termina abruptamente con la capacidad de engendrar, ni tampoco termina con el deseo, ni con el ejercicio de la sexualidad, pero sí causa cambios hormonales, físicos y psicológicos.Un estudio publicado realizado por la revista 'Nature' dio cuenta de las implicancias genéticas de la paternidad tardía en el embarazo. Se habla de que hay más riesgos de engendrar un hijo con autismo o esquizofrenia, y esto debido a mutaciones en el esperma.Otro estudio realizado por el 'American Journal of Men's Health' menciona que hay una posible conexión entre estos padres y la aparición de labios leporinos y algunos cánceres.Los análisis asociados con el esperma envejecido llevan a la conclusión de que la paternidad tardía conlleva algún riesgo en la salud de la descendencia, quizá peor que los que comporta la madre añosa.El genetista molecular Joseph Buxbaum, director del Centro de Autismo Seaver en la Escuela de Medicina Mount Sinai en la ciudad de Nueva York, expone de manera directa el problema: "Es bastante claro que los números de mutaciones en aumento se relaciona con padres mayores, y en mayor parte al padre".Después están las implicancias psicológicas de la paternidad demorada. Los padres más grandes suelen ser más pacientes, menos explosivos y más cuidadores. Pero deben lidiar con el hecho de que mueren antes.Mientras los padres más jóvenes pueden ponerse como meta ver a sus nietos crecer, los padres tardíos deben apuntar a menos, como conformarse con ver al hijo graduarse o bailar con su hija cuando se case.
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