La pelota desinflada y en venta
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El terremoto del fútbol tuvo su epicentro en Suiza, pero sacudió al mundo Se trata de negocios de considerable magnitud elaborados detrás de las leyes, traficando influencias por parte de dirigentes mafiosos. Nuestro país no está eximido del escándalo. Mario Alarcón Muñiz Desde el último martes es tema dominante en casi todos los medios de comunicación del planeta. No se habla de otra cosa. En español, en inglés, en francés, en ruso, en chino, es lo mismo. Habría que retroceder poco menos de 14 años, hasta las torres gemelas de Manhattan, para encontrar un asunto de parecida repercusión. Alguien destapó una enorme olla de corrupción en el futbol mundial y provocó un sismo en páginas, espacios, pantallas y redes sociales. En varios países -inclusive la Argentina- temblaron ciertos despachos de gobierno.Algo más, algo menos, todos conocemos los detalles de lo sucedido a partir del martes, cuando la policía suiza, por pedido de la fiscal general de los Estados Unidos, detuvo en Zurich a varios altos dirigentes de la FIFA, reunidos allí para el acto de renovación (¿renovación?) de autoridades del organismo rector del fútbol mundial.La gran difusión del episodio nos ahorra palabras. Los lectores saben de qué se trata. Y muchos lo sospechaban, con escasa información y sin mayores precisiones, desde tiempo atrás. "Esto ha de ser un gran negocio de unos pocos", solía escucharse en más de una rueda cuando se conocían algunas curiosas decisiones.Sin embargo, la más fuerte sospecha de asuntos dudosos, ha girado siempre en torno de la excesiva prolongación de mandatos. El brasileño Joao Havelange estuvo al frente de la FIFA durante 24 años. Le sucedió Joseph Blatter, mano derecha de Havelange en los últimos siete años del mandato de éste. En medio del escándalo acaba de ser reelecto por un nuevo período, después de 16 años de permanencia en el cargo.En cualquier organización de la más diversa índole, son períodos demasiado extensos. La sospecha de cuestiones turbias despierta de modo natural cuando alguien se aferra a un cargo con tanto empeño. En la política sucede lo mismo. "Algo huele mal en Dinamarca", murmuró el centinela de Hamlet hace 400 años. Y desde entonces tiene vigencia la duda escrita por Shakespeare. Negocios de gran volumenLos mencionados no son los únicos casos. Julio Grondona, fallecido en año pasado, presidió la AFA durante 35 años con todos los gobiernos, militares y civiles de diferente color y fue vicepresidente de la FIFA por espacio de 26 años.En Brasil, presidió la Confederación Brasileña durante 23 años (hasta 2012) el ex yerno de Havelange, Ricardo Teixeira. Ambos crearon la empresa ISL para manejar los derechos de televisión del fútbol brasileño.En España, Angel Villar (muy allegado a Grondona, se dice) conduce la Federación Española de Fútbol desde hace 26 años. Además puede actuar en el continente americano porque uno de sus hijos es director general de la Conmebol y ambos están vinculados a la empresa Santa Mónica, de la que Villar padre fue director y probablemente lo sea todavía. Se trata de un grupo de diez empresas, en su mayoría de capitales argentinos, con sede en España.Santa Mónica nació hace más de una década por inspiración de Grondona. Se dedica a los negocios del fútbol, incluyendo el respaldo financiero de algunas obras, como la construcción, en forma parcial, de los estadios de San Lorenzo e Independiente, en tiempos de los presidentes Miele y Comparada, respectivamente. Además, tiene a su cargo la organización de la Copa Argentina.Santa Mónica tuvo vinculaciones con el empresario del juego Cristóbal López, de conocida relación con Grondona y el gobierno, al punto de adjudicársele la idea del insólito campeonato de 30 equipos para favorecer su proyecto del Prode. Finalmente López se retiró del negocio, pero los 30 participantes quedaron. "Se viene lo peor"¿Cuántas cosas se ocultan detrás del fútbol? Estas son sólo algunas. Hace exactamente dos semanas, a propósito de lo sucedido en el estadio de Boca Juniors, indicábamos en esta columna que "se habla a media voz (pronto será en voz alta) de la desaparición de 20 millones de dólares de la AFA en tiempos del extinto Julio Grondona. Se sabe asimismo, que ya impuesto el Fútbol para Todos, algunos clubes de provincias percibían (¿o perciben?) por su participación cheques postdatados, junto a la indicación de una oficina para canjearlos por efectivo, desde luego mediante el cobro de un interés. La oficina de préstamos pertenecía a cierto directivo de la AFA y un allegado, también muy conocido en el mundo del fútbol".Se ha desinflado la pelota. Pero no es todo. Lo ocurrido y lo que se conoce forma parte de un prólogo, según los entendidos. "Se viene lo peor", aseguran. Quedamos esperando que no sea tan grave como para herir de muerte al más bello y popular de los deportes.
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