La perestroika cubana, ¿es real o un simulacro?
Queda saber si a liberación de grupos de disidentes, es un gesto sincero de La Habana a favor de los derechos humanos y la libertad o una política forzada por la presión de ayunantes encarcelados.El gobierno cubano decidió liberar a 17 presos políticos que viajarán a España, en una gradual excarcelación de 52 opositores. La medida, según se informó, es fruto del inédito diálogo instalado por el presidente Raúl Casto con la Iglesia y el gobierno de España.Los reos formaban parte del llamado "Grupo de los 75" opositores condenados tras la ola represiva de la "Primavera Negra" de 2003. Algunos ya habían sido excarcelados, pero quedaban 52.El gobierno de Castro se comprometió a liberar gradualmente en un máximo de cuatro meses a ese grupo de disidentes encarcelados. Y ahora todo el mundo se pregunta el sentido político de este gesto.¿Va en línea con la apertura controlada, suave, de la sociedad cubana, hoy alejada de la mística revolucionaria? El más impresionante experimento comunista del continente, ¿está haciendo un tránsito hacia el capitalismo democrático?Desde que Raúl Castro tomara las riendas del Estado, luego de que su hermano Fidel renunciara por problemas de salud, el régimen viene dando algunos tímidos gestos de apertura.Están los que suscriben la teoría de que en Cuba se ha puesto en marcha una "perestroika", el proceso de reforma llevado adelante veinte años atrás por Mijail Gorbachov en la URSS.Dicha reforma buscaba darle a la enquilosada sociedad soviética un cierto espíritu de empresa y dinamismo. El proceso, finalmente, provocó el fin de la era de Gorbachov y el colapso y desintegración de la Unión Soviética.Además, la perestroika iba acompañada por la glásnost, una política de apertura hacia los medios de comunicación, con transparencia informativa, permitiendo la libertad de expresión y de opinión.Es decir, una política diferente a la etapa anterior, caracterizada por la represión hacia los contrarios del sistema. ¿Vive Cuba, acaso, su propia perestroika?El experimento castrista no pudo escapar a la parábola trágica de toda Revolución. Es decir, un movimiento rebelde que, al cabo, terminó abdicando en un vulgar gobierno policíaco.En la Cuba de Castro el poder se estructuró con el método estalinista de una élite centralizada, que ha instaurado la dictadura del pensamiento único. Y sobre todo el endiosamiento de un líder.¿Cómo es posible que una ideología que postula la igualdad extrema entre las personas acabe entronizando a un tirano? Hace poco el intelectual de izquierda Régis Debray, el antiguo compañero del Che Guevara y amigo de Fidel Castro, se sinceró ante la prensa."Esa es la tragedia: se hace la revolución para dejar de tener un jefe y se termina con un superjefe. Eso fue también la Revolución Francesa, que quiso suprimir el Estado absolutista y terminó construyendo un superabsolutismo", afirmó.En tanto, están quienes creen que en Cuba no hay de ningún modo un cambio en la naturaleza del sistema comunista. Y que la decisión del gobierno de Raúl Castro de liberar a presos políticos, es una medida para no perder poder.Ocurre que los casos de ayunantes presos que acaban entregando su vida -una forma nueva de protesta- estarían conmocionando las bases del régimen, que ya no concita la adhesión de otra época, sobre todo entre los más jóvenes.Por otra parte, frente a los ayunantes, los carceleros saben que la muerte fabrica mártires y eso siempre causa costos. Según esta lectura, el castrismo lo único que estaría haciendo es adaptarse a una realidad adversa, ganando tiempo.
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