La perspectiva de que vengan dólares
El acuerdo alcanzado con el Club de París ha sido saludado por todos (políticos y empresarios), pero sobre todo genera euforia en el gobierno nacional, deseoso de oxigenación financiera externa.El mentado club reúne a 19 países del "primer mundo" con los cuales Argentina contrajo diversas deudas. Hubo renegociaciones en los años 1956, 1962, 1965, 1985, 1987, 1989, 1991 y 1992, y se cayó nuevamente en incumplimiento como consecuencia de la crisis de 2001.La administración de Cristina Kirchner acaba de renegociarla, aceptando un pasivo de 9.700 millones de dólares, a pagar en cinco años, comenzando con un desembolso de 650 millones en julio próximo.El gobierno defiende el acuerdo asegurando que se logró sin que intervenga el FMI (aunque los analistas aseguran que esa concesión se obtuvo al costo de no discutir intereses y apurar los pagos).El establishment nacional e internacional ha coincidido con el gobierno argentino en que de esta manera el país cierra un capítulo de su historia financiera. El propio FMI respaldó el acuerdo, asegurando que de esta manera Argentina "normaliza" su situación con el mundo.Sin despreciar el lado positivo del arreglo alcanzado, los analistas dicen que la Argentina aún no ha reestructurado toda su deuda en default, y creen que el verdadero partido se juega con los bonistas que no entraron en los canjes y que continúan litigando en los tribunales de Estados Unidos.Como sea, hay consenso respecto de que el arreglo con el Club de París llega en un momento clave para aportar financiamiento externo a una economía que se quedó sin dólares para funcionar.En efecto, se parte del supuesto de que el acuerdo levanta el veto que Argentina enfrenta con otros organismos de crédito, como el Banco Mundial o bancos centrales de otros países, quienes podrían aportar fondos para fortalecer las reservas del país.Según el economista Eduardo Levy Yeyati, "el beneficio más inmediato probablemente venga de la mano de un menor costo financiero, que beneficiaría la búsqueda de fondos internacionales de provincias, empresas públicas y privadas y, posiblemente, del mismo Tesoro nacional".Es decir, la idea es que el financiamiento externo (nuevo endeudamiento) compense el déficit de dólares que tiene el país. Y al mismo tiempo que un cambio de expectativa aliente la llegada de inversiones extranjeras.Sin embargo, si bien hay economistas que creen que el acuerdo fortalece al país, son cautelosos respecto de que con el acuerdo se solucionarán todos los problemas.Alguien cercano al gobierno, como Aldo Ferrer, advirtió al respecto que no se va a verificar "una avalancha" de inversiones, ya que la economía tiene temas pendientes que resolver, "como la inflación, el tipo de cambio, o la falta de divisas".¿Cómo es que Argentina entró en una crisis por falta de dólares? El escritor y economista Walter Graziano tiene la teoría de que esto obedece a ciclos característicos de la economía nacional y son de naturaleza monetaria."Hay tiempos en los que la gente se dolariza y otros tiempos en los que se desdolariza", dice al señalar que tras determinadas crisis, como la de 2001, las personas piden pesos, y entonces los gobiernos pueden emitir moneda, y hasta tener déficits, sin problema.Pero luego la gente percibe que la cosa no funciona (la inflación le come su patrimonio), huye del peso y se dolariza otra vez, agravando la escasez de divisas del país.
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