La perspectiva de una humanidad más sedienta
¿Habrá suficiente agua para satisfacer a una población en constante aumento, en un contexto en el cual los recursos hídricos son degradados? ¿Tiene asidero el escenario de lucha violenta, en este siglo, por el recurso más preciado de la humanidad?La inquietud empieza a hacerse acuciante a la luz del diagnóstico de aquellos que postulan que el modelo civilizatorio actual ha llegado a su límite, cuya manifestación más evidente es el cambio climático.La economía globalizada, que apuesta al crecimiento y a la explotación de los recursos naturales, y que ha sido elevada a principio universal, nos estaría colocando ante un escenario de dramático agotamiento de los bienes de la naturaleza, necesarios para la supervivencia de la especie.El Día Mundial del Agua, que se celebra hoy, es una ocasión para reflexionar sobre los límites ecológicos del planeta. Y en especial, sobre la presión que está ejerciendo la humanidad sobre los recursos hídricos, sin los cuales no hay vida.El dato es que aproximadamente el 71% de la superficie terrestre está cubierta de agua, aunque sólo el 2% es potable (dulce), razón suficiente para que este recurso básico deba conservarse y cuidarse.La perspectiva es la escasez. Ahora mismo, según datos proporcionados por organismos internacionales, el número de seres humanos que no tiene acceso a agua salubre se cifra en cientos de millones. Según la Naciones Unidas, cerca de 800 millones de personas no tienen acceso hoy al agua potable.La lógica de acumulación capitalista, el crecimiento demográfico, el cambio climático, estarían produciendo una presión a gran escala sobre este inestimable líquido, lo que obliga a repensar cómo satisfacer una imparable demanda sobre él.Todos los años, las Naciones Unidas invitan para esta fecha a reflexionar sobre un aspecto del problema. El tópico este año es el agua y la seguridad alimentaria.Según el secretario general de ese organismo, Ban Ki-Moon, hoy hay 7.000 millones de personas que alimentar en el planeta y se prevé que habrá otros 2.000 millones para el año 2050."Las estadísticas indican que todas las personas beben de 2 a 4 litros de agua a diario; sin embargo, la mayor parte del agua que 'bebemos' está incorporada en los alimentos que consumimos. Producir 1 kilo de carne de vacuno, por ejemplo, consume 15.000 litros de agua, y 1 kilo de trigo se 'bebe' 1.500 litros", razonó el directivo, en un reciente mensaje.De lo que se trata, por tanto, es de reconocer este íntimo vínculo entre el agua y la seguridad alimentaria. La pregunta es: ¿el despilfarro o el uso del recurso para procesos industriales -por ejemplo la minería o la producción de celulosa- no atenta contra el concepto más básico de la seguridad alimentaria?Hoy en día, dice Ban Ki-Moon, millones de personas sufren desnutrición. Cada año mueren de hambre millones de niños. "La falta de acceso al agua -alerta- agrava la carga que pesa sobre los pobres y desnutridos y eleva aún más la tasa de mortalidad".La seguridad alimentaria depende sobremanera de los recursos hídricos, tanto en calidad como en cantidad. Para responder a la demanda de alimentos hace falta agua de calidad aceptable y en cantidad suficiente.Como se ve, hay toda una problemática asociada al agua y al suministro de alimentos. Y a la vez hay una competencia cada vez más enconada por los recursos hídricos, al punto que varios observadores hablan de que el siglo XXI será el escenario de la guerra por el agua.Una humanidad sedienta, deseosa de asegurarse la supervivencia, peleará por un recurso vital escaso.
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