La plaga silenciosa del siglo veintiuno
Está detrás de las complicaciones cardiovasculares, renales y discapacidades asociadas. Se trata de la hipertensión arterial, que afecta a un tercio de la población mundial.Dado el avance de la enfermedad -catalogada como plaga silenciosa de este siglo- la OMS le dedicó el Día Mundial de la Salud, que se celebró ayer, con el lema "Conocé tus números, medí tu presión y cuidá tu corazón".La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad crónica caracterizada por un incremento continuo de las cifras de la presión sanguínea en las arterias. Y es el factor de riesgo modificable más importante para desarrollar dolencias cardiovasculares y renales.Aunque en la mayoría de los casos la causa de la HTA es desconocida, se cree que existe una fuerte influencia hereditaria. Entre los factores ambientales que contribuyen a su desarrollo se incluyen: obesidad, consumo de alcohol y tabaco, falta de ejercicio físico, circunstancias de nacimiento y profesiones estresantes.Se ha notado que en sociedades económicamente prósperas, estos factores aumentan la incidencia de hipertensión con la edad. Además, cuando aparece no se cura, pero se puede controlar.También se puede prevenir con reducir el consumo de sal. Ocurre que al aumentar la ingesta de sal se incrementa la presión osmótica sanguínea al retenerse agua, aumentando la presión sanguínea.En todo el mundo la enfermedad abarca a un tercio de la población. Se calcula que el 42% de los argentinos de entre 35 y 75 años es hipertenso y que el 40% lo ignora. Como es asintomática -no se percibe dolor o molestia, con lo cual el paciente no se siente enfermo- es una patología silenciosa.Es una enfermedad, y a la vez el principal factor de riesgo para los eventos cardiovasculares, como el ACV y el infarto, y la insuficiencia renal. También contribuye a la ceguera y al deterioro cognitivo, porque la hipertensión daña la irrigación cerebral.Esto hace decir al doctor Adolfo Rubinstein, director general del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), que la dolencia "es uno de los problemas primordiales en la salud pública en la Argentina".Las estrategias de salud ante la hipertensión arterial pasan por pedir a las personas que se controlen la presión en forma periódica, que no abusen de la sal en los alimentos, que sigan una dieta que privilegie las frutas y verduras sobre las grasas, y que adopten un estilo de vida saludable, con eje en la actividad física.Estas estrategias en conjunto previenen la aparición de nuevos pacientes hipertensos. El tema del sodio es crucial, a juzgar por la campaña del Ministerio de Salud, cuyo lema es "Menos Sal, Más Vida".Ya los alimentos manufacturados vienen con una alta carga de sodio. En algunos lugares del mundo, como en Argentina, se han implementado políticas sanitarias que obligan a las industrias a reducir la carga de sal en sus productos.A todo esto, los especialistas aconsejan sacar los saleros de las mesas; no agregar sal automáticamente antes de empezar a comer; y en los restaurantes, ante el pedido de los clientes, ofrecer sales con bajo contenido de sodio.Lo que se promueve es que los argentinos disminuyan cuanto antes los excesivos 12 gramos de sal de mesa per cápita que se consumen a diario. Además, aunque la hipertensión afecta sobre todo a la población adulta, recientes estudios hallaron valores de presión altos para la edad en chicos con sobrepeso de entre 10 y 17 años.
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