La pobreza, pilar del modelo kirchnerista
Mientras el INDEC usurpado por Guillermo Moreno sigue falseando las cifras de la realidad amparado en la complicidad presidencial, en los últimos días la Iglesia Católica y otras instituciones prestigiosas como la Red Solidaria que preside Juan Carr alertaron sobre el fuerte crecimiento de la pobreza y la indigencia en el país. * Por Patricio Giusto Según el titular de la Pastoral Social, Monseñor Jorge Casaretto, el nivel de pobreza roza el 40%, una cifra vergonzosa e incompresible para un país tan rico en recursos y que acaba de transitar su mayor período de crecimiento en casi 100 años.Luego de la crisis terminal de 2001, el nivel de pobreza superó el 50%. En los años siguientes descendió abruptamente, pero desde principios del año 2007 volvió a subir al ritmo de la inflación, hoy rematada con recesión económica producto de una desvariada política económica y el impacto de la crisis financiera mundial.Esta situación evidencia que el crecimiento económico del cual se jactó el kirchnerismo en los últimos seis años no se tradujo en desarrollo ni en distribución de la riqueza. Sin embargo, hay algunos que sí se beneficiaron y progresaron en los últimos años. Paralelamente al crecimiento de la pobreza, la fortuna del matrimonio presidencial (la declarada) aumentó como nunca antes: a lo largo de 2008, su patrimonio neto pasó de $17.824.941 a 46.036.711, lo que implica un incremento del 158 por ciento.A esta escueta lista de favorecidos por el "modelo" K habría que agregar a los empresarios amigos del matrimonio, como Cristóbal López (casinos, obra pública y petróleo), Lázaro Baez (petróleo y obra pública) y los Eskenazi (banqueros y dueños de una parte de YPF), por mencionar tan sólo a tres de los apellidos más emblemáticos. La nómina habría que completarla con sindicalistas y políticos, que cada año hacen malabares para explicar el crecimiento exponencial de su patrimonio. En ese sentido, no hace falta dar nombres, ya que muchos de ellos son entrerrianos y archiconocidos por los lectores del diario.A lo largo de la historia, los gobiernos populistas y autoritarios como el de los Kirchner se sostuvieron en el poder valiéndose de un importante sector de la población sin acceso a la educación y con necesidades básicas insatisfechas. La lógica de cualquier populismo consiste en generar una relación de dependencia con ese sector desfavorecido, intercambiando apoyo político a cambio de dádivas, pero sin garantizar acceso a la educación y la información, que es lo que hace plenamente libre al ciudadano. En Argentina, los Kirchner tuvieron su principal base de sustentación en el mega-aparato clientelar del conurbano bonaerense, que heredaron del duhaldismo. En la región, en tanto, el populismo también goza de buena salud en países como Venezuela, Bolivia y Ecuador.No caben dudas que la pobreza ha sido un pilar fundamental del modelo kirchnerista, que básicamente consiste en que unos pocos se enriquezcan a costa de los sectores más desfavorecidos de la población. Afortunadamente, con la contundente derrota electoral del pasado 28 de junio da la impresión que este nefasto modelo ha llegado a su fin. Pero seguramente se hablará de él durante muchos años más por la pesada herencia en materia institucional y social que le dejará al país. * Lic. en Ciencias PolíticasESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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