La poda de subsidios concita interrogantes
La quita de subsidios a algunas empresas, ¿es sólo una corrección programada del modelo, dirigida a profundizar la equidad? ¿O se está ante una medida fiscal indeseada que oculta que algo no anda bien en la economía? Por lo pronto no pasa desapercibido que el anuncio del fin de algunos subsidios se produjera justo después de las elecciones. La austeridad, de última, no suele juntar votos.Los ministros de Economía, Amado Boudou, y de Planificación Federal Julio De Vido, dieron a entender sin embargo que al eliminarse subsidios aberrantes -y con ello ahorrarse el fisco 600 millones de pesos- se está ante una fase superior del modelo.Boudou defendió la decisión como "el inicio de una nueva etapa de personalización de subsidios. Nadie puede recibir un subsidio que no necesita". La poda se le aplica a empresas de telefonía móvil, bancos, seguros, juegos de azar, aeropuertos, minería y petróleo.La lectura crítica sostiene que esta medida es un reconocimiento de que los subsidios, piedra angular del modelo económico, se revelan infinanciables, y entonces al gobierno no le queda otro remedio que ajustar.De hecho el ministro Boudou intentó justificar el ahorro diciendo que la economía internacional se moverá a un ritmo más lento. Pero ésta es una observación que impugna la ideología keynesiana del gobierno.(Maynard Keynes, justamente, propuso incrementar el gasto en las fases descendentes de la economía. Es decir, hay que ser expansivo en épocas de contracción. El momento de ahorrar, en cambio, es cuando la economía está en una fase ascendente del ciclo; es decir en época de vacas gordas).Están los que piensan, por otro lado, que la quita de subsidios es una señal que envió el gobierno a quienes temen por el futuro, en un contexto de fuerte fuga de dólares.Ahora bien, ¿cómo impactará esta quita por ejemplo en el precio del combustible o en los servicios de telefonía? "Las tarifas no se modifican", manifestó De Vido, dando a entender que lo absorberán las empresas.Sin embargo, podría ser que aunque técnicamente no subirán las tarifas, las facturas se encarecerán cuando se quiten esos beneficios. Ocurre que el precio final de bienes como la energía, por ejemplo, tiene dos componentes: la tarifa y el subsidio.El gobierno podría estar queriendo decir que efectivamente dejará las tarifas quietas, pero al quitar el subsidio el usuario tendría que pagar mucho más por la luz. En algunos casos el subsidio representa el 80% del monto que se abona.La medida incluye también el traspaso del servicio de transporte subterráneo a su par de la Ciudad de Buenos Aires, pero no se aclaró si transferirá o no el dinero para subsidiarlos, unos 700 millones de pesos al año.Se abren otros interrogantes: la política de recortar subsidios, ¿seguirá? Según algunos números la quita de subsidios a siete sectores de la economía por 600 millones de pesos, no representa más del 0,8% del monto que se terminará pagando este año por ese concepto.Es importante hacer notar que las subvenciones representan más del 4% de la economía argentina. Y este rubro se ha convertido en uno de los más importantes dentro del presupuesto. Este año, el Estado nacional terminará destinando 68.900 millones de pesos a subsidios."De acuerdo a los informes oficiales de la secretaría de Hacienda, en los primeros nueve meses se dispusieron 51.689,7 millones para este año, de los cuales se derivaron: 60,4% al sector energético y 27,9% al transporte", explicó la economista Evelin Dorsch, en diálogo con La Nación.
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