La política de erradicar la explotación sexual
La clausura definitiva de tres prostíbulos dentro del ejido de la ciudad, que funcionaban bajo la fachada de whiskerías, intenta ponerle coto a la servidumbre de mujeres.La habilitación de estos locales está prohibida en Gualeguaychú desde 2010. Pero la normativa fijaba un plazo de 2 años para el cierre de los que estaban funcionando.El domingo pasado ese plazo expiró y se procedió a la clausura de las tres whiskerías que operaban en el casco urbano. De esta manera el municipio local se coloca al frente de una política tendiente a frenar la trata de personas.La prohibición rige para el centro y el ejido de la ciudad. Por lo cual la duda es si quienes explotan el negocio, no intentarán continuar con la actividad en las adyacencias de Gualeguaychú, en concreto en la ruta 14."En ese caso vamos a tener que trabajar de otra manera en coordinación con la Justicia", anticipó el comisario Pablo Monzón, jefe de la División Trata de Personas de la Policía provincial.El funcionario recordó que varios municipios y juntas de gobierno de Entre Ríos comenzaron a trabajar en el dictado de normas para negar la habilitación de este tipo de locales, y de lograr el cierre de los existentes."Todavía hay unos 80 en funcionamiento. Se clausuraron varios, pero quedan muchos. En Paraná hay ocho y la mayoría de los que aún trabajan están en la costa del Río Uruguay", señaló.Por lo demás, según organizaciones no gubernamentales, se calcula que en Entre Ríos ejercerían la prostitución alrededor de 2.000 mujeres, pese a que esta actividad no está permitida.La política de erradicar estos sitios en la provincia se promovió a partir de que el Congreso Nacional sancionó, en abril de 2008, la Ley N°26.364 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas.Y esto ante el inusitado crecimiento del tráfico de mujeres para ser explotadas sexualmente, que en la práctica es asimilable a un comercio esclavo.A propósito, un instructivo enviado a todos los fiscales del país por parte de la Procuraduría General de la Nación, deja constancia de que "los prostíbulos, prohibidos por ley, funcionan bajo nombres eufemísticos y son lugares de destino por excelencia de las víctimas".La prostitución se disfraza y se ejerce bajo el rótulo de whiskerías, cabarets, casas de tolerancia, bares con alternadoras, casitas con foquito rojo y otras denominaciones comerciales ubicados dentro del ejido urbano o en los caminos y rutas.También se han encontrado artilugios para el funcionamiento de pensiones o inmuebles de alquiler de habitaciones, que en realidad funcionan como lugares de oferta sexual.El tráfico de mujeres para ser explotadas sexualmente es un repugnante mercado que convive con nosotros. Cada tanto aparece una noticia ligada a la trata de mujeres, aquí en Gualeguaychú o en la región.Es un hecho comprobado que cada vez es mayor el número de chicas que, escapando de la pobreza, ingresan en este circuito de la prostitución. En muchos casos son empujadas por sus entornos más cercanos y aún familiares.Algunos trabajos, como los emitidos por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que revelan la trama oculta de las redes de prostitución en el país, mencionan por ejemplo que mientras Misiones es el área principal de reclutamiento de mujeres, Entre Ríos aparece, en este esquema, como una provincia de destino.Las redes de prostitución operan en forma cada vez más sofisticada. Su capacidad de operación rebasa muchas veces la que poseen las fuerzas de seguridad.
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