La política se ha vuelto disruptiva
Lo estrafalario, lo raro está conquistando el terreno de la política, a juzgar por los últimos hechos. Los electorados se inclinan por candidatos y fuerzas nuevas que rompen con el orden existente.En Argentina los analistas no terminan de digerir el "fenómeno Macri". Contra todos los pronósticos, el ex alcalde de Buenos Aires, con un partido más bien vecinal (el PRO) y con apenas 10 años de existencia, le ganó las elecciones presidenciales al peronismo, considerado en estas pampas el "partido del poder".Jaime Durán Barba, el asesor comunicacional del actual presidente, en diálogo con el diario 'El País' (España), admitió que fue un "milagro" que Macri ganara, siendo que solo un año antes tenía el 13% de expectativa de votos.Según su tesis, la preferencia por Macri, una figura que en nada se parece al político tradicional, expresa en realidad el cansancio de buena parte del electorado por los partidos tradicionales.Pero también, según cree, han caído los tutelajes que en otra época ejercieron una influencia decisiva en la opinión de la gente, en un contexto donde la información circula en sentido horizontal gracias a Internet."La gente se volvió independiente. Cuando solo había periódicos, se hablaba de lo que ellos querían, de las leyes, de los discursos de los presidentes. Ahora la gente se hizo libre, no vota por lo que dicen los obispos, ni los intelectuales, y por eso muchos intelectuales tienen resentimiento con la vida", según el diagnóstico provocativo de Durán Barba.Pero la política está dejando de seguir viejos patrones también en otros lados del mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, los ascensos en las elecciones primarias de Donald Trump y Bernie Sanders, causan sensación.Aunque ambos se sitúan en los extremos ideológicos (uno expresa la derecha dura del partido republicano, en tanto que el otro representa el ala más izquierdista de los demócratas) una cosa los une: son dos hombres considerados "rebeldes" (outsiders), por no pertenecer al tradicional sistema de partidos.Trump y Sanders hasta hace poco eran marginales y ningún analista les daba chance de prosperar en la carrera del liderazgo de sus respectivos partidos y esto porque cada uno a su manera planteaba consignas altisonantes.Ambos incluso se desmarcan de sus competidores con una retórica contra el establishment político y económico de Estados Unidos. La oligarquía de políticos que controla Washington por un lado, y el poder del gran dinero representado en Wall Street, aparecen como la "bestia negra" para ambos candidatos.Tanto Trump como Sanders critican al statu quo, aunque el primero combina ese discurso con xenofobia, en tanto el segundo, que se presenta como "socialista", habla de hacer una "revolución política".Sanders -quien hasta hace pocos meses era un desconocido para la mayoría de los votantes estadounidenses- acaba derrotar por amplio margen a Hillary Clinton, en las primarias celebradas en el estado de New Hampshire.El portal BBC Mundo, ante este resonante triunfo, se pregunta en su portada: "¿Puede convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos un autodenominado socialista de 74 años, voz ronca y aspecto desaliñado, al que le gusta despotricar contra la clase dirigente, en especial contra los bancos de Wall Street y las grandes corporaciones?".Cabe agregar que el electorado europeo también se está alejando de las estructuras políticas tradicionales. En Europa esos partidos han perdido la capacidad de representar a los intereses de una sociedad en contante mutación.
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