La primavera viene mal herida
"La primavera viene mal herida / y hay que salvar su vida. / La primavera es nuestra por derecho, / tan frágil como el sueño que nos queda, / hay que salvar su corazón desecho / bajo el pecho de seda." Mario Alarcón MuñizEspecial Entre Rafael Lelpi (el poema) y Enrique Llopis (la música) floreció unos treinta años atrás esta hermosa canción. Eran tiempos negros. Nada de primaveras por entonces, salvo las que el pueblo albergaba en su esperanzado corazón.Aunque muchas cosas han cambiado, la presente primavera también parece mal herida. Los motivos son diferentes, pero también la afectan. Debemos salvarla entre todos.Estudiantes que festejaron y en algunos lugares se agredieron con heridos, detenidos y hasta un muerto (en Mercedes); trabajadores despedidos que cortan calles y rutas (en Villa Constitución); camioneros que amenazan reanudar el bloqueo de plantas industriales; los 9.000 chacareros que esperan desde hace un año el prometido reintegro de retenciones trigueras; la inseguridad de cada día, cada hora y cada esquina; el reconocimiento oficial del aumento del índice delictivo sin que nadie actúe de manera efectiva; los paros de bancarios y docentes anunciados para la semana entrante; los grandes empresarios que ignoran la Constitución (art.14 bis) negándose a considerar la distribución de las ganancias; el crecimiento persistente de la inflación; el canciller a quien el mes se le pasó de largo sin iniciarse el control de Botnia; la Corte Suprema de Justicia desobedecida por una provincia (Santa Cruz) con el aval del gobierno nacional; en fin, una serie de episodios y situaciones del más diverso carácter signando un momento complicado de la vida nacional, representa la contracara de la primavera. Un buen planteoEn todo caso algo nos alentó el viernes el buen planteo de la Presidenta en la Asamblea General de la ONU. Al contrario de lo que suele ocurrir en el orden interno, esta vez el discurso presidencial expresó el pensamiento de todos (o casi todos) los argentinos. La demanda de negociaciones por las Malvinas, la denuncia del saqueo de la riqueza petrolera del Atlántico Sur y la solicitud de democratización del Consejo de Seguridad de la ONU, que a pesar del paso del tiempo continúa piloteado por los intocables vencedores de la segunda guerra mundial, son asuntos de impostergable tratamiento. Los medios nacionales, sin embargo, le otorgaron mayor importancia al ofrecimiento a Irán de juzgar en un país neutral a los acusados de la causa Amia, propuesta que ya había formulado hace siete años el entonces canciller Rafael Bielsa, sin resultados.La cuestión de las Malvinas es de primer orden, porque Gran Bretaña desconoce de manera sistemática los derechos argentinos, no ya respecto de la soberanía -de lo que ya no se habla ni en voz baja- sino sobre toda posibilidad de entablar tratativas. Ahora menos que nunca, luego de conocido esta semana el informe de la petrolera Rockhopper anunciando que en próximas semanas duplicará la producción en las islas. Aclaraciones necesariasMientras tanto, para fortalecer el reclamo formulado por la Presidenta, sería oportuno que nuestro gobierno aclarara si la banca inglesa a la que el ministro Amado Boudou concedió el manejo del canje de una parte de la deuda externa, es a la vez la principal accionista de la empresa que nos roba el petróleo de las Malvinas. Poner blanco sobre negro (el negro del petróleo) será saludable y nos hará bien a todos.Tanto bien como exigir certezas acerca de la base militar británica (¿y de paso norteamericana?) instalada en las Malvinas y la posibilidad de que se esté almacenando allí armamento nuclear, porque esto implicaría una amenaza a la paz, la seguridad y la soberanía de todos los pueblos sudamericanos. Meses atrás el plan de instalar bases yanquis en Colombia motivó un generalizado rechazo. Lo que sucede en las Malvinas es lo mismo. Se trata de un peligroso avance del colonialismo mediante fuerzas de ocupación.Ellos avanzan porque nosotros retrocedemos. La ONU en 1965 declaró a las Malvinas "territorio bajo estatus colonial" recomendando a la Argentina y Gran Bretaña entablar las negociaciones pertinentes. El proceso comenzó, pero poco después los militares lo congelaron, la diplomacia se borró y cuando quiso actuar por la fuerza un general embotellado arruinó todo.Y así estamos. ¿Cómo no presentarse mal herida la primavera ante tantas dudas, confusiones y contratiempos? Hay que salvar su vida. Entre todos.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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