La producción sustentable, el medio ambiente y el gobierno
Días pasados encontré una frase en el éter cibernético que me inspiró esta reflexión que quiero compartir con Uds. Decía con sentimiento antipastera: "el gobierno y el campo, traidores a la Patria". Nicolás Mattiauda*Opinión Lejos de censurar esta expresión y mucho menos a quien expuso su sentir, despertó en mí la necesidad de buscar argumentos para rebatir la lógica de esta frase sobre un tema tan controvertido como es la producción sustentable, el medio ambiente y el gobierno.En 2008, la política vivía un momento de crisis. Las instituciones de la República no funcionaban y en ese momento el rol del ruralismo fue exigir el funcionamiento de las mismas, acción que permitió la recuperación de la actividad del Congreso para sancionar las leyes que marcarían la política de los últimos dos años y ponía límites al atropello que venía llevando adelante el Ejecutivo, sobre los otros Poderes.Desde entonces, la claridad del mensaje agrario hacia a la sociedad se ha desdibujado siendo necesario en cada oportunidad que se presente, dar luz a la verdadera situación por la que atraviesa este sector, siendo responsabilidad de sus dirigentes la búsqueda de espacios de opinión por fuera de la catarsis intra sectorial intentando dar elementos de juicio al resto de los actores sociales.Vaya aquí mi llamado de atención a quienes hoy tienen la responsabilidad de mantener en público conocimiento los padecimientos, las responsabilidades y las necesidades del campo.Existe hoy un sentimiento generalizado que, pasado el pico de tensión social con la caída de la resolución 125, los problemas del campo desaparecieron y sus protagonistas han dejado el compromiso de la defensa de las causas nobles.Esto parte de un error conceptual del por qué la gran movilización social de 2008 contra el Gobierno Nacional: esa protesta no era otra que el negativo antecedente que se creaba sobre la expropiación a la renta agropecuaria de forma indiscriminada, recurso vital que motorizan la economía del interior del país y que están solidariamente comprometidos con el desarrollo local.Sin lugar a dudas la defensa de las causas ambientales también merece atención y en este sentido el ruralismo está comprometido en esta acción desde hace décadas. Nadie puede pensar que el productor rural genuino promueve la degradación del medio ambiente cuando sabe que riqueza producida proviene de la naturaleza.En aquella ocasión las circunstancia hicieron que una comunidad con gran entrenamiento en movilizaciones multitudinarias originadas en el conflicto anti pasteras, acompañara tal vez NO los reclamos per se del campo sino la falta de respuestas de un Gobierno que se mostraba autista y sordo igual que hasta hoy lo hace en temas de soberanía ambiental.Fue entonces donde algunos liderazgos, que tuvieron participación en las movilizaciones ambientales, crecieron en la coyuntura del conflicto rural y se transformaron en dirigentes con responsabilidades sociales durante ese año de lo que personalmente denominaría "la revolución cívico - rural de 2008". Respeto al medio ambienteEn esa circunstancia, igual que hoy, Gualeguaychú estaba claramente polarizada y la mayoría de un pueblo se movilizó solidariamente con el ruralismo, no solamente para defender los intereses sectoriales, sino en defensa de las costumbres que hacen a la vida de Provincia: respeto al trabajo, al medio ambiente y a una forma de vida que solo la comprende quien disfruta de su entorno, haciendo aquellas actividades que gratifican el espíritu.De esta forma, el campo no sólo reclama la solución de sus problemas sino que sean discutidos y resueltos en el ámbito que la República ofrece y están garantizados en la Constitución Nacional, como lo son el derecho al trabajo y a una vida digna.Pero volviendo a la frase que inspira estas líneas ("el Gobierno y el Campo, traidores a la Patria") y haciendo una conexión con el tema antipasteras, cuesta entender por qué algunos ven al ruralismo casi como directivos de Botnia. En primer lugar el campo está a favor del cuidado del medio ambiente porque ya hemos dicho que su recurso productivo principal es la naturaleza y son prueba de ello los avances en temas como el cuidado del suelo en donde el productor ha absorbido técnicas como el uso de terrazas para disminuir la erosión del suelo, la utilización de registros para la recomposición de nutrientes, según los requerimientos de cada cultivos disminuyendo la pérdida de fertilidad del suelo.El uso de la siembra directa ha traído la disminución del consumo de combustibles de origen fósiles y por ende una disminución de las emisiones de dióxido de carbono que impactan en el calentamiento global. A través del proceso de fijación de carbono en los cultivos extensivos, el agro cumple otra importante función ambiental y también esta avanzando en el manejo racional del agua para aumentar la producción y evitar su desperdicio. Ni hablar de la función social que tiene el campo en cuanto a la distribución demográfica, que también atenta contra el medio ambiente cuando se dan superpoblaciones en áreas reducidas. Y muchos ejemplos más.De las tecnologías desarrolladas y disponibles por organismos públicos, el productor agropecuario ha asimilado todas cuanto ha sido posible.La producción agropecuaria tiene una de las rentas más bajas de todas las actividades económicas por unidad productiva de las que se realizan en el país. Esto desmitifica el dicho "al campo le va bien", porque el lector comprenderá que hay muchísimas situaciones dentro del universo de productores rurales, siendo esta actividad productiva la mas atomizada del país. Y que sólo permite la incorporación de tecnología en la medida que dispone de recursos económicos para acceder a ellas y que deben ser atendidas casi de forma personalizada.De aquí la responsabilidad ambiental que tienen que tener los gobiernos a la hora de sostener las altas cargas impositivas sobre la actividad, sin caracterizar el tipo de productor de que se trate. Una actividad riesgosaLa actividad agropecuaria debe considerarse entre las de mas riesgo empresarial que hay entre todas, ya que su renta esta influenciada por la interacción de tres factores ajenos a la capacidad empresarial del individuo: la variación de los mercados internacionales (donde también ha impactado la crisis mundial con una fuerte caída de los comodities), los factores climáticos y los políticas de Gobierno que claramente tienen un sesgo a economías no productivas (economías de consumo de bienes y servicios), con una fuerte transferencia de recursos a través de la altísima carga impositiva a este sector.Es importante reconocer que el campo sigue aportando para la Argentina, aún ante la adversidad de la coyuntura, porque es una empresa que no puede trasnacionalizarse, generando los recursos que el país necesita para sostener el alto gasto público y un modelo basado en el consumo de bienes y servicios.Los resultados económicos actuales no permiten realizar una actividad 100% sustentable, ya que hay una transferencia de recursos ambientales expresados en recursos económicos (retenciones y otros impuestos), hacia otros sectores en donde las prioridades no son precisamente el cuidado del medio ambiente.La realidad es mucho más compleja de lo que parece a simple vista. Por esto igualar en responsabilidad al campo con el Gobierno, no sólo es una falacia sino que carece de todo rigor ya que los argumentos nos demuestran que el agro es un sector solidario por los bienes que produce, nobles y fundamentales para el ser humano. Es generador de recursos económicos para un país empobrecido y sensible a las necesidades de su comunidad, teniendo además una alta conciencia ambiental. * Ingeniero Zootécnico
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