La promesa de la riqueza petrolera
El establishment político y económico saluda la aparición de la nueva joya energética de Argentina: Vaca Muerta. El país tiene allí asegurado, se dice, un futuro de prosperidad impresionante.Hacia el siglo XVI los conquistadores españoles arribaron al Río de la Plata con la ilusión de alcanzar riquezas fabulosas. Desalentados por no encontrar metales preciosos, se conformaron con atender tierras para vivir de sus rentas.Luego el país construyó la idea de la abundancia alrededor de sus fértiles pampas. Y entonces hacia aquí arribaron inmigrantes europeos para 'hacer la América'. Fue el tiempo en que nació el modelo agro exportador.Para abonar la creencia de que Argentina es un país rico, de un tiempo a esta parte se afirma que posee uno de los reservorios de hidrocarburos no convencionales más importantes del globo.Se trata de Vaca Muerta, en cuyo subsuelo algunos economistas dicen que está enterrada la riqueza equivalente a diez veces el PBI argentino. Según esta versión, Argentina tiene bajo tierra el tesoro que hará que sus habitantes tengan un futuro de prosperidad asegurado.Se dice que el día que esa riqueza fluya a la superficie las penurias de hoy serán una anécdota. Y que haber perdido el "autoabastecimiento" energético, que hace que hoy el país gaste decena de miles de millones de dólares en importar combustibles, será en poco tiempo un mal recuerdo.Los más entusiastas ya hablan de que Argentina será en poco tiempo la nueva Noruega. Medio siglo atrás ese país europeo, uno de los más pobres del Viejo Continente, no sabía que su mar albergaba una de las diez reservas de petróleo más grandes del mundo.Cuando movilizó esa riqueza del subsuelo los noruegos, que hasta entonces dependían de la pesca, empezaron a vivir mejor. De esta manera la economía noruega pasó a ser la más desarrolla e igualitaria del mundo.El punto es que hoy están depositadas las esperanzas de que Argentina opere su propio milagro económico, jugando en las "grandes ligas" en cuanto a naciones con potencial energético.La estrategia del gobierno de hacer las pases con la empresa española Repsol -a la que finalmente se le va a pagar la expropiación de YPF- y el acuerdo con la multinacional norteamericana Chevron, irían en línea con abrir el negocio al capital internacional.El diagnóstico es que para extraer la riqueza del subsuelo se requiere de varios millones de dólares que el país no tiene. Y para ello resulta clave atraer dinero fresco de las multinacionales petroleras.Las voces más críticas al proyecto provienen de los ambientalistas. Ocurre que la extracción de gas y petróleo no convencional se hace a través del polémico método de la fractura hídrica ('fracking' en inglés), al que estudios científicos indican como muy contaminante.¿Qué hay de mito y de verdad en este proyecto petrolero? ¿Efectivamente Argentina se sacó la lotería y encontró la llave que la hará en poco tiempo un país desarrollado, como Noruega?Algunos expertos en materia energética creen que aquí hay mucha mitología. "El yacimiento de Vaca Muerta no es tan rentable (...) Se han perforado pozos y ninguno consiguió una rentabilidad equivalente a la que ofrecen los yacimientos no convencionales en USA", advirtió por ejemplo Daniel Gerold.Como sea, la expectativa de prosperidad que despierta Vaca Muerta es mucha. Y habrá que esperar que el tiempo dilucide si se trata de una promesa infundada, como otras que existieron en la historia.
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