La provincia K ya no es modelo
Aunque nunca fue un modelo provincial a imitar –toda vez que reproduce las características típicas de un feudo- el ascenso al poder de los Kirchner instaló la imagen de una Santa Cruz superavitaria.
Frente al Estado deficitario que estalló con la convertibilidad, allá por el 2001, el terruño patagónico desentonaba. Gracias a las regalías petroleras –canjeadas para la privatización noventista de YPF- Santa Cruz lucía holgada por entonces.
De hecho los Kirchner construyeron su imagen política alrededor de esta solvencia en un país quebrado. Santa Cruz logró preservar sus ahorros en el exterior –varios miles de millones de dólares- cuando en la Argentina de la Alianza se los incautaba a mansalva.
Mucho se ha venido especulando sobre los “fondos de Santa Cruz”, desde que Néstor Kirchner, siendo ya presidente, continuó demorando su repatriación. Y esto porque hasta hoy los K siguen gobernando la provincia con control remoto.
Un halo de misterio todavía envuelve a estos fondos, y a decir verdad lo que trasciende de Santa Cruz es muy poco, a causa del control feudal sobre las noticias. No obstante lo cual, hay indicios ciertos de que la Caja se evaporó.
La información indica que el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, admitió esta semana que la provincia “está en crisis” y agradeció la asistencia de la Nación para cubrir el déficit local, que arañará los 2 mil millones de pesos según su propio presupuesto.
Desde la Casa Rosada ordenaron enviarle a la provincia 507 millones de pesos en los últimos días, entre adelantos de coparticipación de impuestos y partidas de la ANSES para cubrir su caja jubilatoria.
La situación mereció un comentario de Sergio Acevedo, ex gobernador de Santa Cruz, y en el pasado un hombre muy cercano a los Kirchner. “Es incomprensible lo que sucede”, dijo.
En una nota de su autoría aparecida en el diario Crítica de la Argentina, días atrás, Acevedo consideró inexplicable que la provincia haya tenido que “endeudarse en casi 2.000 millones de pesos dando en garantía sus regalías petroleras”.
Y comentó: “Además gastó sus ahorros –llamados fondos de Santa Cruz- en apenas un par de años. De los más de 500 millones, al año 2007, había liquidado 200 millones y su saldo está comprometido como garantía de cheques que vencen a mitad de este año para pagar obras públicas ya construidas”.
Acevedo habló de “ausencia total de transparencia en la administración de los recursos provinciales”, al tiempo que atribuyó la caída de los ingresos públicos a incumplimientos de las concesionarias de gas y petróleo, en complicidad con la autoridad.
El ex gobernador reconoció que el gasto se disparó por un aumento importante de los salarios públicos y por el hecho de que hay “más de diez mil nuevos coprovincianos trabajando en el Estado”.
Mucho se ha hablado, en tanto, del negocio de la obra pública en Santa Cruz, a partir de los sobreprecios que cobran empresas contratistas amigas del poder. “Del aumento de los costos de la obra pública deberían ocuparse los jueces”, dice Acevedo.
Por otro lado, hay que resaltar que Santa Cruz, pese a contar con menor población y mayor ingreso per cápita del país, es la niña mimada de la obra pública nacional.
Ahora el problema es su insolvencia fiscal. Hay que pensar que la provincia K depende del empleo público. Con 220 mil habitantes, más de la mitad de esa población depende de una jubilación pública o de un empleo estatal para sobrevivir.
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