La redención por la violencia: terrorismo
La creencia de que las cosas pueden cambiar mediante el crimen constituye la esencia del terrorismo, del cual hoy es víctima Francia, país ensangrentado por un ataque sin precedentes.El uso sistemático de la violencia para transformar la sociedad, buscando en muchos casos una supuesta redención colectiva, es en sí mismo una ideología y puede ser practicada tanto desde el Estado como fuera de él.Bajo este concepto las técnicas criminales ensayadas por estos días por los yihadistas en París, donde a través de un "ataque múltiple" mataron alrededor de 130 personas y dejaron 300 heridos, no son una novedad histórica.El extremismo islámico, que pretende instalar un Califato mundial, para instaurar la ley de Mahoma a sangre y fuego, se sirve de un credo que va más allá de la procedencia religiosa.La idea de que con el despliegue sistemático de la violencia se pueda dar a luz un mundo nuevo, y hasta una nueva humanidad, tiene sus raíces en las ideologías extremas de Occidente, mucho más que en la religión.El escritor estadounidense John Gray, autor del libro "Misa Negra: la religión apocalíptica y la muerte de la utopía", llama la atención sobre el hecho de que diversos regímenes laicos utilizaron el terror en gran escala.Sería un error histórico, por tanto, vincular automáticamente los ataques suicidas de estos días con la creencia de que los mártires van al Paraíso, como si la técnica terrorista fuese sólo una experiencia radical religiosa.El terrorismo contemporáneo, recuerda Gray, tiene base en la Francia de fines del siglo XVIII con el jacobinismo, un sector radical de la Revolución, que abusó de la guillotina e instaló una dictadura encabezada por Maximilien Robespierre, para quien "el terror no es más que la justicia rápida, severa e inflexible".El ruso Vladímir Ilich Uliánov, alias Lenin, se ubica dentro de la tradición revolucionaria europea que databa de los jacobinos franceses. "Los rusos son demasiado amables, carecen de la habilidad de aplicar determinados métodos de terror revolucionario", escribió.Los líderes bolcheviques estaban convencidos de que el terror no era un simple medio de defender la revolución comunista contra sus enemigos: también era una herramienta esencial para la ingeniería social.La justificación del uso del terror por un gobierno revolucionario, alcanzó su máxima expresión en la obra de León Trotsky "Terrorismo y Comunismo", que escribió en 1920, en respuesta a Karl Kautsky."La burguesía hoy es una clase en caída (...) Estamos forzados a arrancarla, a cortarla. El Terror Rojo es un arma utilizada contra una clase, condenada a la destrucción, que no desea perecer... El Terror Rojo acelera la destrucción de la burguesía", dice allí Trotsky .La Real Academia Española usa estas acepciones para explicar el fenómeno: "Terror: Miedo, espanto, pavor de un mal que amenaza o de un peligro que se teme. Terrorismo: Dominación por el terror ║ Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror".El terrorismo, en suma, es un fenómeno complejo que en política empalma con la creencia de que el uso de la violencia sistemática puede introducir una sociedad perfecta o librar al mundo de males inmemoriales.Al escritor francés Albert Camus, premio Nobel de Literatura, le repugnaba este maquiavelismo brutal ('el fin justifica los medios'), diciendo que le espantaba el cuadro de "un mundo donde el asesinato es legitimado y la vida humana se considera fútil".
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