Editorial |

La revolución global que protagonizan las abejas

En Europa algunos gobiernos deben realizar políticas específicas para proteger a los insectos responsables de la polinización, ante la presión de la sociedad civil.

En el estado alemán de Baviera, cuya capital es Munich, una iniciativa ciudadana obligó al gobierno a sembrar flores para combatir la disminución de la población de abejas.

En esa zona un micro partido sin representación parlamentaria, llamado ÖDP, logró el apoyo de muchos bávaros, en una consulta popular, para que se haga una “red de autopistas” para abejas sembrando flores en lugares específicos.

Esta experiencia política revela que las voces ecologistas se dejan oír con fuerza en uno de los países más industrializados del mundo.

“Esto no es de Baviera ni de las abejas, esto es un tema global. El cambio climático y la biodiversidad son temas muy presentes. La gente está harta de ver que no se mueve nada”, interpreta Thomas Prudlo, uno de los impulsores de la campaña del ÖDP.

Tras el éxito bávaro, cinco Estados federados alemanes están tratando de hacer una consulta popular semejante. Es el reflejo de un estado de ánimo, que según las encuestas, ha convertido el medioambiente en el tema que más importa a los votantes alemanes.

Las abejas son eficientes polinizadoras, lo que las convierte junto a otros insectos en la base de los ecosistemas y son fundamentales en la producción de alimentos. Por eso en Alemania se han convertido en el símbolo de la biodiversidad, de la misma manera que el oso polar lo es de la crisis climática.

Los datos sobre insectos indican que en Alemania se han reducido un 74% en los últimos 27 años. En el caso de las abejas, encuentran más flores en las ciudades que en las zonas agrícolas, que suman el 47% de la superficie de Baviera y donde además se topan con los agroquímicos.

“Sin los insectos, que son los polinizadores, no podemos vivir. Son la base del ecosistema y por eso, tenemos un gran problema”, alerta el ecologista Matthias Luy, quien sostiene que “ha habido una eclosión en la conciencia de la sociedad”.

A todo esto la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agicultura (FAO), ha iniciado hace tiempo una campaña a favor de los “polinizadores”, como abejas, mariposas, pájaros, polillas, escarabajos e incluso murciélagos, que son los que ayudan a que las plantan se reproduzcan.

Como bien dijo Albert Einstein, las abejas son muy importantes ya que sin ellas, el 60% de las frutas y verduras que hoy consumimos desaparecerían al no ser polinizadas.

De las 100 especies de cultivos que abastecen el 90% de los alimentos del mundo, las abejas polinizan más del 70% de ellos. Además, polinizan más de 25.000 especies de plantas con flores. Sin estos insectos la actividad agrícola prácticamente desaparecería.

Según la FAO, “la población de polinizadores –en especial abejas y mariposas– ha disminuido de manera preocupante, debido principalmente a prácticas agrícolas intensivas, cambios en el uso de la tierra, plaguicidas (incluidos los insecticidas neonicotinoides), especies exóticas invasoras, enfermedades, plagas y el cambio climático”.

Hay alarma mundial porque el equilibrio entre los insectos y otros organismos vivos, conseguido a lo largo de miles de años de evolución, se está rompiendo en forma inquietante.

Se asegura que los agricultores y los responsables de las políticas públicas tienen un papel importante que desempañar en la protección de los polinizadores.

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