Opinion |

La Santidad es para todos

   
Enrique Angelelli, junto a Carlos Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera, fue declarado beato y mártir
Muchas veces hemos pensado que la vocación a la santidad es solamente para unos pocos, y especialmente los consagrados. Pero no es así. Este fin de semana se desarrolla un acontecimiento histórico para la Iglesia en la Argentina y en nuestra zona. Cuatro hermanos en la fe son declarados Beatos y Mártires.  Monseñor Jorge Eduardo Lozano*   Las otras beatificaciones que tuvimos en el país fueron siempre de a uno (Mama Antula, Catalina, Ceferino Namuncurá…); y ahora cuatro juntos, que fueron asesinados con pocos días de diferencia entre sí. También son de diversas vocaciones y edades. Sigamos la cronología de sus muertes para aprovechar y mencionar apenas unas pinceladas acerca de sus vidas. Domingo 18 de julio de 1976. Dos sacerdotes asesinados en Chamical. El padre Carlos de Dios Murias había nacido en Córdoba en 1945. Ingresó en la orden de los Frailes Franciscanos Conventuales y en diciembre de 1972 fue ordenado sacerdote por monseñor Enrique Angelelli. Desde febrero de 1976 fue destinado a la provincia de La Rioja en vistas a formar una comunidad religiosa de su congregación allí. Su carisma franciscano lo testimoniaba con una vida austera y sencilla, estando cerca de los pobres, y con una intensa vida de oración. El presbítero Gabriel Longueville, en cambio, había nacido en Francia en 1931, y recibió allí su ordenación sacerdotal en 1957. Después de un tiempo pidió venir como misionero a la Argentina, y de 1968 a 1971 estuvo sirviendo en la Provincia de Corrientes. En 1971 se trasladó a La Rioja. Le gustaba tallar la madera y pintar, era un buen artesano. Recorría los barrios en bicicleta y visitaba a las familias vecinas. Los dos estaban en la misma Parroquia y ese domingo 18 de julio habían ido juntos a cenar a la casa de las Religiosas del Instituto “Hermanas de San José”. Mientras comían fueron a buscarlos unas personas que decían ser policías y los llevaron a los dos. Ambos eran sacerdotes “comunes”. Cercanos a su gente, dedicados a la catequesis, las reuniones de la Comunidad. Denunciaban las injusticias y los atropellos que se cometían contra la dignidad humana. Sus cuerpos fueron encontrados recién el martes 20 de julio por la tarde a unos 5 km de Chamical, acribillados a tiros y con signos de haber sido torturados. Wenceslao Pedernera nació en San Luis en 1936. Al principio no vivía la fe cristiana y no quería casarse por Iglesia con quien era su novia. Decía (como otros) “yo a los curas no los quiero”. Pero finalmente comenzó a participar de la vida parroquial y se casó en 1962 en la Parroquia San Isidro Labrador (Rivadavia-Mendoza). Después de haber trabajado en Mendoza se trasladó con su familia (esposa y tres hijas) a La Rioja en 1973. Ya establecido en su nuevo hogar trabajaba en el campo y organizó (inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia) una cooperativa de trabajadores. Formaba parte del “Movimiento Rural de la Acción Católica Argentina”, y llegó a ser su coordinador regional. En la noche del 24 al 25 de julio de 1976unos encapuchados llamaron a la puerta de su casa mientras la familia dormía, y cuando él abrió lo acribillaron. Su esposa se levantó al escuchar lo sucedido e intentó asistirlo y llevarlo al hospital. Allí murió Wenceslao expresando que perdonaba a los agresores y pidiendo a su esposa no odiarlos. Es el primer padre de familia en ser beatificado en la Argentina. El 4 de agosto de ese mismo año, monseñor Enrique Angelelli regresaba desde Chamical a La Rioja después de haber concluido la misa de la novena de los funerales de los tres anteriores (los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, y el laico Wenceslao Pedernera). El obispo muere en un accidente provocado por un auto que le embiste en Punta de los Llanos. Angelelli había nacido en Córdoba en 1923. Fue ordenado sacerdote en Roma en 1949. Ordenado Obispo en Córdoba en marzo de 1961, fue allí auxiliar. Asumió como Obispo en La Rioja en agosto de 1968. Fue un Pastor cercano a su Pueblo. Sensible al sufrimiento y la injusticia. Tuvo también una inclinación a la poesía, y nos dejó unos cuantos poemas acerca de su experiencia vocacional, la cruz, el paisaje, el amor de Dios. Promovió la Pastoral de conjunto y la opción por los pobres. Denunciaba con coraje las injusticias. Usaba la radio para evangelizar, hasta que le impidieron las transmisiones semanales de las misas. Su ministerio como sacerdote lo desplegó en la actividad Parroquial, fue también Capellán de Hospital, asesor de la Juventud Obrera Católica. Los cuatro mártires, desde diversas vocaciones, miembros del mismo Pueblo de Dios, queriendo ser fieles a lo que el Espíritu Santo inspiraba a la Iglesia en el mundo (Concilio Vaticano II, las Encíclicas de Juan XXIII y Pablo VI), en América Latina (Documento de Medellín) y en la Argentina (Documento de San Miguel). Un tiempo fascinante y cargado de desafíos y contradicciones. Amaron hasta dar la vida. No murieron ni por casualidad ni accidentalmente. La muerte –como a tantos otros– les andaba cerca. Los buscaron para acallar sus voces y esconder sus vidas. Ante estos ejemplos es bueno dar lugar a preguntarnos. Desde la propia vocación, ¿busco la santidad y fidelidad a Jesús? ¿Tengo disposición de ánimo para entregar la vida si hace falta? Mirando desde San Juan, ¿qué pensás de un martirio acontecido tan cerca? La Pascua Riojana aconteció aquí nomás, a muy pocos kilómetros. Pidamos a Dios que la gracia de este acontecimiento nos impulse a buscar la santidad en el lugar en el cual estamos. Hoy es la Solemnidad de Jesús Misericordioso. Una continuidad de la Solemnidad de la Pascua. Jesús Resucitado se hace presente en su comunidad. Él quiere que toquemos sus llagas en los hermanos, en el dolor de tantos abatidos por el peso de la pobreza, de las adicciones, las enfermedades. Acercarnos a Jesús vivo nos lleva a los que sufren. El lunes pasado amanecimos con la hermosa noticia de tener un obispo auxiliar para San Juan. El Papa designó al padre Carlos María Domínguez. Su consagración Episcopal será en San Juan el sábado 29 de junio a las 18 hs. Ya les daremos más detalles. Mientras tanto, recemos por él. Tengamos también una oración por quienes fueron víctimas de los atentados en Sri Lanka. Pidamos que tengamos paz en el mundo, en las Naciones y en las familias.   *Arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social  

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