La sombría idea de la extinción humana
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Hay noticias que sugieren que la humanidad nada ha aprendido de los errores del pasado y que el poder, que en un principio parecía el mejor aliado del hombre, acelerará un completo cosmicidio, es decir la aniquilación total. Esta idea aparece cuando se lee en los diarios que el régimen comunista de Corea del Norte, en un alarde de nacionalismo estúpido, asegura haber hecho una exitosa prueba con una bomba de Hidrógeno (bomba H).Debido a la forma en que están hechas, las bombas H son mucho más poderosas que sus hermanas atómicas. La fuerza explosiva es entre cien y mil veces mayor."Corea del Norte se suma con orgullo a los países nucleares más avanzados que poseen la bomba H", refirió la agencia nacional norcoreana KCNA. En tanto que su líder Kim Jong-un, ya había advertido en diciembre que su país poseía una bomba "para defender en forma fiable su soberanía y la dignidad nacional".El patético argumento del régimen militarista de Corea del Norte, que denota el modo con que al poder le gusta jugar con fuego, no sólo implica que la humanidad sigue inventando y produciendo armas de destrucción masiva.Revela que persiste el peligro de que la raza humana se autoinflija un daño mortal. En efecto, de todas las formas posibles de extinción de la especie del homo sapiens, por lo visto no hay que descartar el autoexterminio por el uso de armas de guerra.En el ocaso del siglo XX, caracterizado por matanzas industriales (dos guerras mundiales mortíferas), el escritor francés Albert Camus reflexionó: "Indudablemente, cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no podrá hacerlo. Pero su tarea es quizá mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga".Y añadía Camus: "(Generación) heredera de una historia corrupta en la que se mezclan revoluciones fracasadas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos y las ideologías extenuadas; en la que poderes mediocres, que pueden hoy destruirlo todo, no saben convencer; en que la inteligencia se humilla hasta ponerse al servicio del odio y de la opresión".¿Es menester que la actual generación pos moderna reaccione, tras aprender de los errores del pasado, y haga suyo, como quería Camus, un programa vital tendiente a evitar que el mundo se deshaga?Nada indica, en este sentido, que la subsistencia de la especie esté garantizada, ya que sobre ella pesa la hipótesis de la extinción, al mismo tiempo que la idea del progreso ineluctable de la humanidad ha sido cuestionada por la propia historia.Las situaciones en las que podría ocurrir el fin de la civilización humana son muchas y ninguna de ellas suena descabellada. La calcinación de los humanos por la detonación de bombas mortíferas, como la de Hidrógeno, es una de ellas.Pero hay otras hipótesis en danza. Algunos científicos, por ejemplo, especulan que podría ocurrir una pandemia, causada por una enfermedad no-curable que se trasmita fácilmente, llegando a infectar tal vez al grueso de la población.Otros nos descartan una hambruna, como resultado de la superpoblación y una reducción considerable de los recursos naturales. Conectado con esto, crece la idea de que el hombre podría sucumbir ante la destrucción ecológica que él mismo viene haciendo de su propio hábitat, la Tierra.Otras posibles formas de extinción humana se relacionan con los peligros inherentes a los avances científicos. Y al respecto se menciona la sustitución de las personas por máquinas.
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