La transmisión de Leishmaniasis
Los primeros casos de la enfermedad en Argentina fueron informados en la década de 1910. La leishmaniasis es una enfermedad zoonótica causada por diferentes especies de protozoos(microorganismos) del género Leishmania transmitidos por la picadura de un flebótomo (pequeña mosca), directamente vinculadas con la pobreza. Actualmente se estima que hay 350 millones de personas bajo riesgo de contraerla en 88 países y con una mortalidad de 59000 muertes por año. Los primeros casos de la enfermedad en Argentina fueron informados en la década de 1910 en la región del NOA (1916 en Tucumán). La enfermedad re-emergió desde 1985, generando focos epidémicos con más de 900 casos en las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Misiones y Corrientes (zona endémica).En América, probablemente la enfermedad haya sido importada de Europa por intermedio de perros. Se citó la presencia del vector en Misiones en el año 2000.Hasta Mayo del 2008 se registraron 19 casos de Leishmaniasis Visceral en Misiones y 4 en Santiago del Estero (con 3500 casos caninos en Misiones y presencia de casos caninos en Formosa y Corrientes).Puede agruparse a grandes rasgos en dos categorías que son la forma visceral y tegumentaria (cutánea y muco cutánea), aunque son diversos los microorganismos que generan la enfermedad en cada uno de los casos, así como las manifestaciones que producen.El flebótomo se contamina con la enfermedad al succionar sangre de un animal salvaje o un perro (áreas urbanas), los parásitos se trasforman y multiplican en el intestino del flebótomo, que tiene un ciclo de 4 a 7 días según la temperatura, en el que transmiten el parásito a otro animal o al hombre. Abunda todo el año en zonas tropicales y en verano en zonas templadas. Descansan durante el día en los rincones y vuelan al atardecer, siendo más activas las hembras (únicas que consumen sangre). Pueden picar durante el día, pero sólo si son molestados. Las hembras ponen entre 50 y 100 huevos en lugares húmedos y ricos en materia orgánica, que eclosionan después de 8 a 10 días.Las formas tegumentarias de la enfermedad se manifiestan con nódulos, úlceras y amastigotes, pudiendo propagarse o no por metástasis. Existe una diversidad de especies que dan lugar a manifestaciones clínicas diferentes, cuya gravedad reside en su carácter recidivante, difuso, invasivo y mutilante. En la región de México y Norte de América Central, es común la afección por variantes que producen una lesión que se sitúa en la oreja, dejando una cicatriz con destrucción del pabellón. En América del Sur es común la variante que produce una afección cutánea difusa y grave, con infiltración nodular generalizada que puede ser mortal.La Leishmaniasis cutánea propiamente dicha tiene un período de incubación de tres semanas a dos meses. En el sitio de la picadura aparece una mácula eritematosa (chancro) en zonas expuestas (brazos, piernas, cara), seguida de una pápula puriginosa que crece lentamente y se forma una ulcera con bordes rojizos cubierta por una costra oscura adherida al fondo, que es rojizo y sangra con facilidad. Cuando no se infecta secundariamente, es indoloro, casi inodoro y evoluciona hacia la curación dejando inmunidad.La Leishmaniasis mucocutánea es en un principio similar a la forma cutánea (pero con lesiones resistentes al tratamiento), pero al año y hasta treinta años después, el paciente comienza con molestias en la mucosa nasal, faringe, velo del paladar tratándose de lesiones metastásicas sumamente graves y mutilantes que destruyen el tejido afectado, a lo que puede agregarse infección por gérmenes y puede hacerse doloroso. También hay compromiso de las funciones digestivas y respiratorias, pudiendo ocurrir muerte por caquexia o bronconeumonía.La Leishmaniasis visceral ataca principalmente a niños de 2 a 5 años, después de una fase silenciosa que va de unos meses a un año. Comienza con fiebre durante las primeras semanas, pérdida de peso y palidez, siendo más fácil el diagnóstico cuando se la asocia a hepatoesplenomegalia (inflamación del hígado y el bazo) sin ascitis ni ictericia. También son frecuentes las adenopatías superficiales o profundas. Entre los signos digestivos se presenta diarrea y entre los cutáneos máculas eritematosas e hiperpigmentadas. Para la prevenciónLa lucha contra flebótomo vector debe realizarse en los domicilios y todo lugar donde haya concentraciones importantes de población.Un tipo de medida implica la protección del hombre, que se puede lograr mediante mosquiteros y mallas finas en ventanas rociados de insecticidas, y repelentes, también los espirales para los flebótomos internos, para aquellos del exterior de la vivienda, solo se cuenta con repelentes.La otra opción es destruir las poblaciones de flebótomos internos a las viviendas mediante productos químicos de uso permitido.Destruir el reservorio el parásito es una medida de lucha muy eficaz siempre que sea accesible y no se trate de animales salvajes e inaccesibles.Área de Promoción de la Salud Y Prevención de Enfermedades - Teléfono: 03446-428820
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