La tropicalización propicia el dengue
Los expertos en cambio climático no tienen dudas: la tropicalización ambiental de la Argentina, un proceso a esta altura irreversible, propicia la reproducción y proliferación del Aedes Aegypti, el mosquito que transmite el virus del dengue.
Los veranitos que se prolongan en el tiempo, al igual que los vientos y el régimen pluvial, crean las condiciones ideales para que el mosquito se multiplique y amplíe su distribución geográfica.
Es que el clima del planeta se está recalentando –como ya se sabe- debido sobre todo a actividades humanas que emiten gases de efecto invernadero, por ejemplo la combustión de gas, carbón y petróleo.
“Es evidente que el virus del dengue, para el cual no hay aún vacuna alguna, es un buen viajero. Como ha ocurrido con la Fiebre del Oeste del Nilo (apareció en USA y tuvimos un caso en Córdoba, en 2008), el dengue se ha corrido desde Asia y África hacia América Latina”.
Eso explicó el científico argentino Osvaldo Canziani, integrante del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas. Otro miembro de este grupo, Juan Ignacio Manchiola, opina lo mismo.
“El calentamiento global produce dos efectos: la expansión del área de infección y, además, un efecto similar al de la multiplicación del plasmodio de la malaria en el sistema digestivo del mosquito Aedes Aegypti, principal vector, aun cuando otra especie, el Aedes Albopictus, también puede transmitir dengue simple y hemorrágico; éste grave y a veces mortal”, declaró.
Estos mosquitos crecen en condiciones térmicas que exceden los 25 ºC, por períodos de 15 días o más. Por eso “no cabe duda que, como indican los estudios epidemiológicos, siendo la temperatura el factor de predicción de la reproducción de estos tipos de mosquitos, el calentamiento global juega un papel importante en la diseminación del vector”, explicó Manchiola.
“Es interesante destacar –apuntó- que el cambio climático global y sus implicaciones regionales han llevado a la expansión de la frontera de desarrollo de ambas especies, en particular el Aedes Aegypti, con un aumento severo en las posibilidades de infección y de establecimiento de condiciones de epidemias”.
Según los expertos, el límite térmico inferior, al cual sobrevive la especie Aedes Aegypti, se sitúa por encima de los 10 ºC, lo que hace posible la emergencia del vector aún en situaciones invernales.
Aparte de las altas temperaturas, los mosquitos proliferan en otras situaciones ambientales típicas de la tropicalización, como aumento de las condiciones de inundación, lluvias intensas o persistentes, o la simple formación de superficies pequeñas de agua.
En tanto, para el entomólogo Anthony Erico Guimeraes, investigador del Instituto Oswaldo Cruz, el centro más importante de Brasil en desarrollo de medicamentos contra enfermedades tropicales, “el recalentamiento global amplía el riesgo futuro de epidemias”.
Cabe consignar que la enfermedad del dengue ha tenido un crecimiento explosivo en Bolivia, Brasil y Paraguay, y ahora está haciendo estragos en la Argentina. Todos estos países vienen sufriendo alternaciones climáticas aceleradas en las últimas décadas.
Por cierto que el dengue no sólo se explica desde el cambio climático. El hacinamiento, la pobreza, la falta de conocimiento para defenderse del mosquito, son otros factores que se conjugan para la expansión de la enfermedad.
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