La única guerra que vale la pena
Es inadmisible que en un país como el nuestro, rico en la producción de alimentos, y en una ciudad como Gualeguaychú, también excelentemente dotada, haya niños que padezcan hambre y desnutrición.Por eso apoyamos y saludamos fervorosamente la creación de un centro de la Red Conin, la Cooperadora para la Nutrición Infantil, en nuestra ciudad, a través de la Asociación Promover, la ONG que está trabajando en el Barrio Franco.Corresponde valorar esta iniciativa de la sociedad civil por varios motivos. En principio porque es algo voluntario, ad honorem, lo que realza el espíritu solidario y generoso de gente que está dispuesta a sacrificarse por el prójimo necesitado.Por otro lado, resulta sumamente positivo que esta energía social sea puesta al servicio de la "única guerra que vale la pena, la única en que todos ganan, la guerra del hombre contra el hambre", como suele decir el Dr. Abel Albino, alma mater de Conin.Los miembros de la Asociación Promover, que ahora trabajarán dentro de la Red Conin (que tiene varios centros en todo el país), han emprendido por tanto una noble tarea, que admiramos profundamente.No hay causa más legítima y justificada que enfrentar con hechos reales, palpables, la desnutrición infantil, que es algo que no debiera tolerarse bajo ningún aspecto."Promover" no sólo necesitará de la mística solidaria de sus miembros, propia de toda empresa que se asienta en el voluntariado social. También deberá ser apoyada por el resto de los vecinos, sus empresas y organizaciones.Desearíamos que desde el Estado, que a su vez lleva adelante programas contra la desnutrición infantil en la ciudad, no se vea este emprendimiento privado con recelo ni ojeriza.Convertir este tema en una competencia entre actores sociales - como si con el hambre de los chicos se pudiese sacar un rédito político- sería algo despreciable.Sería deseable que las autoridades locales apoyaran esta iniciativa tan loable, y generaran un marco en el cual ella y la estructura estatal pudieran converger en una estrategia común de lucha contra el hambre infantil.Si tomáramos conciencia de lo que está en juego, de la gravedad del hecho que supone que haya pequeños cuyo desarrollo físico e intelectual está en peligro por falta de nutrientes, comprenderíamos que el resto resulta banal y mezquino.La lucha contra la desnutrición no sólo es un "deber del Estado" sino de todos los argentinos. Por lo visto, lo que se hace hasta ahora no basta, y hay que hacer mucho más, sin pensar quién lo hace.Nos debiera dar vergüenza que haya familias sin recursos suficientes para darles a los niños la alimentación adecuada, en un país magníficamente dotado para producir alimentos.Que haya hambre en el granero del mundo no sólo es el fracaso de los gobiernos, sino de la sociedad argentina, que no ha sabido dar una respuesta colectiva a semejante drama.No es admisible, reiteramos, la existencia en el país y en nuestra comunidad de una población biológica y psicológicamente condenada a un destino de enfermedad y limitación a su desarrollo, a causa de un mal evitable como es el hambre.Por tanto, que la red Conin venga a sumarse en Gualeguaychú en el marco de la guerra del hombre contra el hambre -que es la única guerra que vale la pena- es algo que debe alegrarnos, y a la vez alentarnos.Una ventana de solidaridad se abre para los gualeguaychuenses, que encontrarán allí un modo de hacer algo efectivo y contundente, aportando cosas materiales y espirituales, en favor de una infancia feliz y protegida.Como deseamos lo mejor para la ciudad, deseamos los mejor para "Promover".
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