La universidad y los dilemas que plantea
Los países que han logrado preponderancia en el concierto mundial han sido aquellos que han expandido su capital intelectual. De ahí la importancia que cobran los estudios superiores.Quizá nunca como ahora el "conocimiento", a partir de los cambios operados en la matriz tecno-económica de las sociedades, es lo que marca la diferencia.En el pasado la dotación de los recursos naturales hacía que una nación fuese rica o pobre. Sin desmerecer la importancia que todavía tiene la Naturaleza, parece claro que el insumo clave del presente siglo pasa por el saber, a partir sobre todo de los desafíos que genera la globalización tecnológica y productiva.En este contexto, la universidad emerge como una institución estratégica para cualquier país. Y Argentina, que alguna vez lideró los estudios superiores en Latinoamérica, estaría mostrando un desempeño mediocre en este frente.Estos días, por ejemplo, se supo que la Universidad de Buenos Aires (UBA) bajó 28 lugares desde el año pasado, ubicándose en el patético puesto 326° en el ranking de las universidades internacionales.Cambridge es la mejor casa de altos estudios del mundo. En Latinoamérica, la mejor ubicada es la Universidad Autónoma de México. La noticia de la declinación de la UBA ocurrió justo en medio del aquelarre de toma de algunas de sus facultades, en solidaridad con las tomas de colegios secundarios en la Capital.En tanto hace poco Alieto Aldo Guadagni, miembro de la Academia Nacional de Educación, daba algunos datos preocupantes sobre la realidad universitaria argentina.En principio, sostiene, cada vez son más los estudiantes universitarios en el mundo. Hacia 1970 eran apenas 28 millones en todo el planeta, mientras que hoy superan los 160 millones."Este es el siglo de las universidades", afirma Guadagni, para quien América Latina no es ajena a este proceso, ya que hay hoy once veces más universitarios que en 1970.Pero según los datos, Argentina corre detrás en el nivel de graduación. Mientras en los países desarrollados más de 30 jóvenes de cada 100 en edad para graduarse han obtenido un título, en nuestro país lo consiguen apenas 14 de cada 100.Incluso es inferior al nivel de graduación de Panamá, Brasil, México, Chile y Cuba. Argentina presenta así un caso típico "de muchos alumnos y pocos graduados"."Anualmente se gradúan en Brasil más de 800.000 universitarios, mientras nosotros apenas graduamos 95.000. Claro que ellos son 192 millones de habitantes y nosotros, apenas 40, pero ellos gradúan 4,2 profesionales cada 1.000 habitantes y nosotros, apenas 2,4. Hay una enorme diferencia", refiere Guadagni.Por otro lado, -agrega- "nuestro sistema universitario maximiza la cantidad de estudiantes, pero minimiza la cantidad de graduados, particularmente en las carreras científicas y tecnológicas, ya que nuestra matrícula sigue anclada en el siglo XIX, sin ingenieros, físicos, químicos, matemáticos, agrónomos, es decir sin profesionales para el mundo moderno de la producción".A todo esto, la última información indica que en los últimos cinco años cayó un 34% la cantidad de universitarios de clase baja en el país. En tanto que en los sectores medios el descenso fue del 18%.¿Cuáles son los factores principales de la deserción? Los especialistas aseguran que son la mala formación que los estudiantes traen del secundario, la incapacidad del sistema educativo de retener alumnos en el nivel superior y la ampliación del mercado laboral, que hace que muchos jóvenes, por necesidad o elección, trabajen en vez de estudiar.
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