La vejez que queremos tener
La vejez no es una enfermedad ni sinónimo de sufrimiento, todo depende de cómo nos preparemos para vivirla. Por Dr. Abel Lemiña (*)[email protected] Las expectativas de vida han aumentado, ya que hoy se vive en promedio más años que hace un siglo, lo que hace que haya más posibilidades de llegar a la vejez. Pero en general hay una lucha entre el deseo de llegar a esa etapa y el temor a pasarla mal, pues la mayoría dice tenerle miedo a padecer "los achaques" producto de esa longevidad.Es verdad que el organismo va cambiando y eso no es patológico, sino que la biología marca un envejecimiento, una disminución de la calidad de los tejidos, lógica y natural. Pero el cuerpo no responde sólo a ese proceso biológico, sino todo sería standard, teniendo todos, el esqueleto en similares condiciones a determinada edad, como si fuésemos una producción en serie de humanos, tipo muñecos o clones pero con distinto rostro. De acuerdo a cómo vivimosEs ahí donde entran varios factores que influyen en el organismo, dándonos las características individuales, algunos no modificables, lo genético, el sexo y la edad, porque los años pasan para todos. Por otro lado están los que sí son modificables y es allí donde en sí definimos el cómo somos y el cómo la podemos llegar a pasar cuando los calendarios se sucedan mientras la máquina es la misma.Lisa y llanamente cada uno es el resultado inequívoco de lo heredado más lo vivido, y de esta última parte depende mucho el qué tipo de vejez podemos tener. Miedo por no saberEL temor mayor apunta a no poder caminar, a sufrir "de los huesos", a que las articulaciones se deformen y duelan, pero en sí ese miedo al futuro podría transformarse en inteligencia para prevenir esos males. Para eso muchas veces hay que cambiar de hábitos, pero nadie lo hace sin algo que realmente lo justifique, y en esa convicción hacen falta razones que fundamenten el esfuerzo que implica todo cambio.Pasa que hay muchos factores que influyen en los huesos y en las articulaciones, y algunos pocos lo saben, entonces toda esperanza parece sentarse a horcajadas de la farmacología para que atenúe lo ya sucedido, y eso de prevención no tiene nada. Receta para la vejez que soñamosSi pensamos en la dieta, tal vez sólo la asociemos a la obesidad, pero la nutrición va más allá de unos kilos de más, pues puede repercutir en las articulaciones, porque los kilos exigen a las articulaciones de carga y favorecen su desgaste. Además, ese comer mal, facilita la aparición de la diabetes y ésta es la gran enemiga de todo el organismo, y ello involucra lo osteoarticular, induciendo a la osteoporosis y dañando las articulaciones.El cigarrillo por lo general está asociado con los problemas bronco-pulmonares, y eso es lógico, pero el cigarrillo es otro gran destructor del cuerpo, en todos los aspectos, porque el colágeno tipo 1 que forma el cemento de los huesos y de la piel, pierde su calidad bajo las garras del hábito del fumar, y entonces huesos porosos, con posibles fracturas y mala vejez.El alcohol en exceso no es sólo borrachera, cuando se hace hábito termina también siendo un aliado del sufrimiento, de la osteoporosis y de los dolores articulares y daña los nervios periféricos, dando neuralgias por ejemplo del ciático sin necesidad de que un disco comprima su raíz.Un punto también clave para las articulaciones en relación la alimentación, es el exceso de carnes rojas, de fiambres y embutidos, porque favorecen la acumulación de ácido úrico que tienen una gran predilección por depositarse en el espacio articular trayendo grandes dolores y daño a las estructuras articulares. Más años pero con buena saludAsí, muchos malos hábitos recaen sobre el aparato locomotor, siendo "factores de riesgo de una vejez con achaques", y lo bueno es que al reconocerlos como enemigos uno puede combatirlos cambiando por hábitos sanos, que aseguren una longevidad con una calidad de vida mejor y eso sólo se logra con convicción.Huesos fuertes, articulaciones sanas, libres y móviles, son posibles combatiendo el sedentarismo, el tabaquismo, la dieta hipergrasa y carnívora en exceso, evitando la obesidad y la diabetes, no abusando de las bebidas alcohólicas y todo eso depende de usted, para que ahora que la ciencia ha logrado que viva más años, los pueda disfrutar en lugar de sufrirlos. (*) Dr. Abel LemiñaDoctor en Kinesiología y Fisiatría Tesis Doctoral "Medicina Física en Osteoporosis"Investigador en Medicina Física Jefe de Investigaciones de Medicina Física del Instituto FurmanEspecialización en QuiropraxiaSub. Jefe Equipo de Quiropraxia del Instituto FurmanEx. Miembro del Tribunal de Honor del Colegio de Klgos. de E.R. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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