La ventaja urbana de trasladarse a pie
El diseño de una ciudad del futuro, que se rija por patrones saludables y ecológicos, debería poder facilitar que las personas vivan a una distancia caminable del trabajo, del colegio y de los supermercados.Es que poder hacer todo a pie, independizándose del auto o el transporte público, se ha convertido en calidad de vida. Así lo perciben al menos las personas que "sufren" la congestión vehicular de las capitales y las megalópolis.En la Ciudad de Buenos Aires, concretamente, algunos porteños a los que todo le quedaba lejos han decidido relocalizarse sobre la base de la filosofía del acercamiento.El criterio de fondo es elegir un sitio para vivir desde donde poder hacer todas sus cosas a pie. Ya sea para pasar más tiempo con sus hijos, para no perder varias horas del día arriba del auto o de un transporte público, para hacer ejercicio, para aprovechar el aire libre, o por meras cuestiones de rapidez.Se trata de una movida que busca aprovechar el tiempo al máximo y tener una mejor calidad de vida, que se traduce en adoptar un comportamiento más saludable y en sumar más autonomía."El tiempo caminando no es tiempo perdido. Estar parado esperando el colectivo, sí", refiere Matías Kalwill, diseñador industrial y director creativo de Bikestorming.com."Caminar o pedalear es dinamismo y autonomía. El diseño de las ciudades va hacia allí, a partir de los cambios de hábito de la gente", sostiene. ¿Cuánto sacrificaría de su sueldo por trabajar cerca de su casa, ir y venir a pie, y poder pasar más tiempo con sus hijos?Ésa es una de las preguntas que se han hecho aquellos porteños que empezaron a evaluar seriamente la importancia de generar un circuito de actividades y ocupaciones dentro de un radio que pueda ser recorrido a pie, o en bicicleta.El cambio de tendencia empalma con una nueva visión respecto al concepto del automóvil. "El auto como paradigma de comodidad y de control del tiempo empieza a dejar ese lugar para convertirse en uno que genera ansiedad, un lugar de conflicto", precisa Francisco García Faure, de la Fundación Cambio Democrático.En la ciudad de Mar del Plata, en tanto, un grupo multidisciplinar viene incursionando en la idea de darles prioridad a los peatones y a las bicicletas, sobre la base de la filosofía del arquitecto danés Jan Ghel, quien es ferviente partidario de las "ciudades a escala humana".El concepto de lujo, asociado siempre a lo sofisticado y artificial, también está mutando a favor de elementos sencillos y naturales. "El nuevo lujo permite al ser humano redescubrir el concepto de tiempo libre, ocio y calidad de vida, y está caracterizado por la inteligencia y el buen gusto", refiere la licenciada en Relaciones Internacionales Sabrina Mauas.El ideal de que todo quede más cerca, dentro de un radio que permita llegar a lugares esenciales (trabajo, colegios, almacenes) a pie o pedaleando, está implícito en movimientos como el "cittaslow" que pregona las bondades de ciudades con escala humana donde se vive sin prisa.El concepto, que nace en Italia en 1999, elogia el disfrute de esas ciudades, mediante el aumento de los espacios verdes, la eliminación del estrés, la reducción del tránsito vehicular, la limpieza de los espacios públicos, el saneamiento de ríos, playas y bosques, y el fomento del comercio local.La bicicleta y la caminata, en suma, son parte de una misma tendencia cultural más grande en cuanto a tiempo y espacio urbano.
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