La vigencia de las virtudes cívicas
Las sociedades han redefinido a lo largo de la historia las acciones virtuosas (o buenas) en contraposición a los vicios. La conducta virtuosa mudó con el paso del tiempo.En la cultura griega primitiva la virtud se identificó con la valentía, el valor que los guerreros mostraban en los combates, según aparece en las grandes epopeyas narradas por Homero.Pero ya en Platón y sobre todo en Aristóteles el concepto de "arete" (o virtud) pasó a significar de modo general la perfección propia de cada ser. Aunque en estos autores el ideal moral nunca se visualizó al margen de la política.El ser humano que Platón diseña en su ideal utópico de República justa y feliz no puede construir una vida buena sin ese orden sociopolítico. El hecho es que nadie puede concebir una vida virtuosa al margen de la sociedad.El giro teológico del concepto de virtud se produce con el cristianismo. La conducta virtuosa del cristiano, así, apunta esencialmente a vivir según el ideal evangélico realizado en la figura de Jesús de Nazaret.La expresión social de este ideal religioso encarnó en la sociedad teocrática de la Edad Media, donde la Iglesia Católica ejerció fuerte hegemonía.Durante mucho tiempo Occidente fue una sociedad con una identidad moral y religiosa muy sólida, fundada en la tradición cristiana. Pero eso cambió con el Renacimiento, movimiento cultural europeo (siglos XV y XVI) que desató una ola creciente de secularización.La secularización, en sentido genérico, es el paso de algo o alguien de una esfera religiosa a una civil o no teológica. Desde el punto de vista sociológico supone la pérdida de influencia política de la religión, en beneficio de una estructura secular, laica o mundanal.Los historiadores sostienen que en el siglo XVIII, el de la Ilustración, la sociedad europea rompió definitivamente con el ideario medieval, al proponer la razón humana como medida de todas las cosas.Se redefinió así el progreso moral del individuo y la sociedad. La sociología y la ciencia política empezaron a insistir en la necesidad de virtudes cívicas, a partir de que la vida social se independizó del tutelaje eclesiástico.En este cambio de época fue clave la Revolución Francesa de 1789, después de la cual se habla del "ciudadano", superándose definitivamente la idea del "súbdito" que era propia del Antiguo Régimen.Desde entonces la mística republicana sustituyó a la fe religiosa. El "civismo" se convirtió así en ideal ético de las repúblicas democráticas. La llamada modernidad exaltó el modelo ético del "buen ciudadano".Al comienzo una gran virtud cívica fue el "patriotismo", que coincidió con la formación de los Estados nacionales. Liberar la patria o defenderla de los enemigos en el campo de batalla simbolizó el máximo ideal ético.Pero hoy día, el patriotismo no goza de la misma legitimidad moral en todos los países y en todo caso se interpreta en un sentido menos belicista. ¿Cuáles son hoy las virtudes cívicas de las sociedades contemporáneas?Hay quienes piensan que el civismo está en una crisis terminal y esto como un reflejo del nihilismo o pérdida de sentido de la posmodernidad.No sólo no se creería en Dios sino en ningún artificio político como el Estado, que ya no merecería la lealtad ni la devoción del ciudadano. Otros, sin embargo, sostienen que el hombre sigue siendo un ser moral.Desde aquí se postula que un elenco de virtudes cívicas esenciales para el presente deberían ser el respeto a las leyes, la justicia, la tolerancia y la solidaridad.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

