Laberinto político-administrativo en torno a la variante de Marín
Que la ría ha sufrido en el último siglo impactos manifiestamente evitables es algo que hoy casi nadie pone en duda. De haberse previsto otra ubicación para Ence y la autovía de Marín en los años 50 y 60 es muy posible que hoy la pastera no tuviese contestación alguna y que no debiera preocuparse de andar buscando nuevo emplazamiento. De haberse previsto otro trazado para la AP-9 -la opción interior resultó derrotada en la polémica ciudadana que duró hasta comienzos de los años 90- la ría sería otra.De haberse encontrado otros solares que no fuesen rellenos de mar para centros deportivos, escolares y culturales -de necesaria construcción- Pontevedra sería aún hoy una ciudad cercada por las zonas húmedas que ya solo existen en las retinas de sus habitantes de más edad.Pero cuando los grupos políticos nos anuncian que, a partir del 2018, están dispuestos a desandar lo andado siquiera parcialmente en lo que atañe a la ocupación de determinadas franjas de la ría, plantearse siquiera la posibilidad de construir ahora otro adefesio más -en forma de carretera- a solo unos metros de la costa debería ser motivo de seria reflexión.Después de años de dar vueltas al asunto, resulta que la ciudad puede ver en breve añadir a su larga lista de ocupaciones del litoral un nudo en tres niveles donde hoy está el enlace de Celulosas entre la autovía de ronda y la autovía de Marín. Tanto el Concello como la Xunta han tratado de convencer a Fomento de que ese nudo no debe construirse nunca y que la conexión de la nueva variante de Marín debe establecerse más hacia el interior y con un menor impacto.Pero la opción propuesta, una rotonda en la autovía de ronda PO-11, situada entre el enlace de la AP-9 en Salcedo y la propia línea de costa, no es asumida en el ministerio. De acuerdo con los argumentos conocidos hasta ahora, Madrid alega que una norma obliga a guardar determinadas distancias entre nudos y que, si se construyese la rotonda de la autovía de ronda, no se respetarían. Además, no parece dispuesto a desclasificar el vial para que deje de ser una autovía ya que está obligado a garantizar una conexión al puerto de Marín por ser de interés general.
Recuperación en juego
Este es, a grandes rasgos, el laberinto político-administrativo montado en torno al engarce en Pontevedra de la variante de Marín y, si nadie lo remedia en 15 días, todo apunta a que se va a tirar hacia adelante sin que la ciudad sepa exactamente qué se va a hacer ahí. Cuando, en rara coincidencia, desde el alcalde al portavoz del PP advierten de que su construcción afectaría de lleno a la recuperación de la fachada marítima de la ciudad el día que Ence deje la ría, toda precaución parece poca.Antes que lamentar otro adefesio más al borde de la ría, los responsables políticos debieran reflexionar y ver qué van a hacer realmente y, en todo caso, abrir un proceso de consulta pública para que la ciudad pueda verlo y pronunciarse. Después de décadas de espera por la variante de Marín, la ría bien merece unos meses de demora si se trata de salvar lo que queda de ella.Publicado en La Voz de Galicia, EspañaAutor: A. Castroverde
Gualeguaychú, a tener en cuenta
Leyendo el comentario del colega español surge con fuerza la denuncia realizada hace años por la comunidad de Gualeguaychú. Primero fue Ence, pastera que en Pontevedra provocó graves problemas, y luego la construcción y puesta en funcionamiento de Botnia sobre nuestro río Uruguay.La Asamblea Ambiental Ciudadana, su población mayoritariamente, apuesta y exige el retiro de la planta de Fray Bentos. En defensa del medio ambiente, la naturaleza y salud de toda la región, ha denunciado la violación del tratado del Río Uruguay por parte del vecino país, y los hechos de contaminación que no deja de producir.A tener en cuenta y estar alerta. El domingo 25 de abril es una buena oportunidad para gritar al mundo el sistema de vida que defiende Gualeguaychú.
Recuperación en juego
Este es, a grandes rasgos, el laberinto político-administrativo montado en torno al engarce en Pontevedra de la variante de Marín y, si nadie lo remedia en 15 días, todo apunta a que se va a tirar hacia adelante sin que la ciudad sepa exactamente qué se va a hacer ahí. Cuando, en rara coincidencia, desde el alcalde al portavoz del PP advierten de que su construcción afectaría de lleno a la recuperación de la fachada marítima de la ciudad el día que Ence deje la ría, toda precaución parece poca.Antes que lamentar otro adefesio más al borde de la ría, los responsables políticos debieran reflexionar y ver qué van a hacer realmente y, en todo caso, abrir un proceso de consulta pública para que la ciudad pueda verlo y pronunciarse. Después de décadas de espera por la variante de Marín, la ría bien merece unos meses de demora si se trata de salvar lo que queda de ella.Publicado en La Voz de Galicia, EspañaAutor: A. Castroverde
Gualeguaychú, a tener en cuenta
Leyendo el comentario del colega español surge con fuerza la denuncia realizada hace años por la comunidad de Gualeguaychú. Primero fue Ence, pastera que en Pontevedra provocó graves problemas, y luego la construcción y puesta en funcionamiento de Botnia sobre nuestro río Uruguay.La Asamblea Ambiental Ciudadana, su población mayoritariamente, apuesta y exige el retiro de la planta de Fray Bentos. En defensa del medio ambiente, la naturaleza y salud de toda la región, ha denunciado la violación del tratado del Río Uruguay por parte del vecino país, y los hechos de contaminación que no deja de producir.A tener en cuenta y estar alerta. El domingo 25 de abril es una buena oportunidad para gritar al mundo el sistema de vida que defiende Gualeguaychú.
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