Las chicas no comen para tomar más y no engordar
La onda de emborracharse empalmó con la obsesión por la delgadez. En la Argentina hay 180 mil casos de jóvenes que cuentan las calorías de las bebidas y se las resta de la alimentación.“Alcohorexia” es el nombre del nuevo peligro, donde comer poco o nada permite equilibrar las calorías de las bebidas alcohólicas en las jóvenes de hoy preocupadas por las líneas de su cuerpo y adictas al consumo de alcohol.Si bien “alcohorexia” todavía no es un término médico oficial, ya es considerado por los especialistas como un grave problema sanitario que afecta a unas 180 mil mujeres sólo en la Argentina.
Este nuevo mal tiene sus variantes: hay pacientes que cuentan las calorías que dejarán de ingerir para reemplazarlas por alcohol y así no engordar; otras dejan de comer para reemplazar los valores calóricos de los alimentos con el alcohol, y un tercer grupo usan el alcohol después de comer en exceso para provocar el vómito y evitar engordar. La médica nutricionista Mónica Katz, de la Fundación Favaloro, lo explica: “Se trata de una conjugación de anorexia, bulimia y alcoholismo. Consiste en no comer sometiéndose a una abstinencia alimenticia voluntaria o realizar un atracón y posteriormente provocar el vómito, teniendo como tónica dominante en ambas conductas el abuso de bebidas alcohólicas”.Según los especialistas, en los últimos cinco años se triplicó el número de pacientes víctimas de esta enfermedad que combina “malos hábitos nutricionales con un fuerte componente adictivo”. En general, las afectadas no creen tener problemas con el alcohol. Dicen que saben controlar cuánto toman y cuánto dejar de comer para amortizar las más de 200 calorías que aporta un trago, las mismas que podrían jugar en contra de sus ansias por bajar de peso. “Pareciera que las mujeres no tienen en cuenta las calorías del alcohol; son capaces de no comer para ahorrar calorías, pero no resignan la bebida del fin de semana”, aporta la profesional.Una indiscutible razón biológica agrava aún más la situación: las mujeres metabolizan el alcohol a una velocidad un 50% menor que los hombres, con lo cual el efecto es peor. Y si a esto le sumamos el hecho de no haber comido, la ecuación es explosiva.Si bien no hay estadísticas fidedignas, los especialistas hablan de un incremento sostenido en el nivel de consultas en los últimos años, que alcanza a triplicar los casos. Desde la Subsecretaría de Adicciones de la provincia de Buenos Aires admiten el crecimiento de los casos, aunque son cautelosos a la hora de tipificar la alcohorexia como una nueva patología. “Es cierto que cada vez hay más mujeres que padecen ambas enfermedades combinadas, pero no me animo a considerarla una enfermedad en sí misma”, afirmó María Graciela García, responsable del organismo público. “Estos trastornos están enmarcados en un cuadro general de depresión originado en el vacío de afecto que padecen muchos jóvenes”, agregó la funcionaria. --------------------------------------------------------------------------- Computadora y dolor de cuello El uso de computadoras produce algo más que un dolor de cuello pasajero: utilizarlas durante períodos prolongados causa o agrava ese dolor, por lo menos en los niños en edad escolar.
En un grupo de alumnos de décimo y duodécimo grado en escuelas de Cabo Occidental, en Sudáfrica, "hubo un aumento constante de la cantidad de niños con dolor de cuello a medida que crecía la cantidad de horas de uso de la computadora por semana", dijo a Reuters Health el fisioterapeuta Leonie Smith.
En el 2006, un equipo dirigido por Smith, de la Universidad de Stellenbosch en Tygerberg, Sudáfrica, analizó la duración del uso de computadoras y los informes de dolor de cabeza y cuello en 1.073 estudiantes de unos 16 años. El 65% eran niñas. Casi la mitad de los participantes (el 48%) concurría a colegios que tenían computadoras, explicó el equipo en la revista Cephalalgia.
El 43% de los estudiantes que asistían a colegios en los que se enseñaba a usar la computadora, la utilizaba durante 8,5 horas o más por semana. Algo similar ocurría en el 5,5% de los alumnos de escuelas sin ese entrenamiento.
"No observamos una clara asociación entre la gran cantidad de horas dedicada a usar la computadora y los dolores de cabeza", dijo Smith, a pesar de que los estudiantes referían tenerlos, en especial las mujeres.
En cambio, el dolor de cuello fue más frecuente entre los alumnos que decían que usaban la computadora por mucho tiempo, independientemente de la disponibilidad de equipos en el colegio.
Por ejemplo, el 16% de los alumnos que pasaban cinco horas o menos por semana frente a la computadora tenía dolor de cuello. Lo mismo le ocurría a casi el 48% de los que usaban la computadora entre 25 y 30 horas por semana.
El equipo señaló que los resultados "confirman la necesidad de educar a los nuevos usuarios de computadora (estudiantes) en la utilidad de la ergonomía y la salud postural".
Este nuevo mal tiene sus variantes: hay pacientes que cuentan las calorías que dejarán de ingerir para reemplazarlas por alcohol y así no engordar; otras dejan de comer para reemplazar los valores calóricos de los alimentos con el alcohol, y un tercer grupo usan el alcohol después de comer en exceso para provocar el vómito y evitar engordar. La médica nutricionista Mónica Katz, de la Fundación Favaloro, lo explica: “Se trata de una conjugación de anorexia, bulimia y alcoholismo. Consiste en no comer sometiéndose a una abstinencia alimenticia voluntaria o realizar un atracón y posteriormente provocar el vómito, teniendo como tónica dominante en ambas conductas el abuso de bebidas alcohólicas”.Según los especialistas, en los últimos cinco años se triplicó el número de pacientes víctimas de esta enfermedad que combina “malos hábitos nutricionales con un fuerte componente adictivo”. En general, las afectadas no creen tener problemas con el alcohol. Dicen que saben controlar cuánto toman y cuánto dejar de comer para amortizar las más de 200 calorías que aporta un trago, las mismas que podrían jugar en contra de sus ansias por bajar de peso. “Pareciera que las mujeres no tienen en cuenta las calorías del alcohol; son capaces de no comer para ahorrar calorías, pero no resignan la bebida del fin de semana”, aporta la profesional.Una indiscutible razón biológica agrava aún más la situación: las mujeres metabolizan el alcohol a una velocidad un 50% menor que los hombres, con lo cual el efecto es peor. Y si a esto le sumamos el hecho de no haber comido, la ecuación es explosiva.Si bien no hay estadísticas fidedignas, los especialistas hablan de un incremento sostenido en el nivel de consultas en los últimos años, que alcanza a triplicar los casos. Desde la Subsecretaría de Adicciones de la provincia de Buenos Aires admiten el crecimiento de los casos, aunque son cautelosos a la hora de tipificar la alcohorexia como una nueva patología. “Es cierto que cada vez hay más mujeres que padecen ambas enfermedades combinadas, pero no me animo a considerarla una enfermedad en sí misma”, afirmó María Graciela García, responsable del organismo público. “Estos trastornos están enmarcados en un cuadro general de depresión originado en el vacío de afecto que padecen muchos jóvenes”, agregó la funcionaria. --------------------------------------------------------------------------- Computadora y dolor de cuello El uso de computadoras produce algo más que un dolor de cuello pasajero: utilizarlas durante períodos prolongados causa o agrava ese dolor, por lo menos en los niños en edad escolar.
En un grupo de alumnos de décimo y duodécimo grado en escuelas de Cabo Occidental, en Sudáfrica, "hubo un aumento constante de la cantidad de niños con dolor de cuello a medida que crecía la cantidad de horas de uso de la computadora por semana", dijo a Reuters Health el fisioterapeuta Leonie Smith.
En el 2006, un equipo dirigido por Smith, de la Universidad de Stellenbosch en Tygerberg, Sudáfrica, analizó la duración del uso de computadoras y los informes de dolor de cabeza y cuello en 1.073 estudiantes de unos 16 años. El 65% eran niñas. Casi la mitad de los participantes (el 48%) concurría a colegios que tenían computadoras, explicó el equipo en la revista Cephalalgia.
El 43% de los estudiantes que asistían a colegios en los que se enseñaba a usar la computadora, la utilizaba durante 8,5 horas o más por semana. Algo similar ocurría en el 5,5% de los alumnos de escuelas sin ese entrenamiento.
"No observamos una clara asociación entre la gran cantidad de horas dedicada a usar la computadora y los dolores de cabeza", dijo Smith, a pesar de que los estudiantes referían tenerlos, en especial las mujeres.
En cambio, el dolor de cuello fue más frecuente entre los alumnos que decían que usaban la computadora por mucho tiempo, independientemente de la disponibilidad de equipos en el colegio.
Por ejemplo, el 16% de los alumnos que pasaban cinco horas o menos por semana frente a la computadora tenía dolor de cuello. Lo mismo le ocurría a casi el 48% de los que usaban la computadora entre 25 y 30 horas por semana.
El equipo señaló que los resultados "confirman la necesidad de educar a los nuevos usuarios de computadora (estudiantes) en la utilidad de la ergonomía y la salud postural".
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