Las deudas históricas, eternas controversias
El reclamo económico de Grecia a Alemania por la ocupación nazi en el siglo pasado revela, una vez más, una constante de la historia humana: la reivindicación de antiguas deudas, nunca saldadas. Es posible ver la historia humana como una narrativa entre vencedores y vencidos. Una secuencia en la que los más fuertes someten a los más débiles, a los cuales explotan y oprimen.En el caso de los grupos humanos o países, todo depende del lugar en que esté situado circunstancialmente. Por ejemplo, hoy Alemania aparece como un inflexible país acreedor, aunque en el pasado sufrió, tras perder la Primera Guerra, las penurias de una pesada deuda.En efecto, los diarios anotician que Grecia, acosada por un endeudamiento público extravagante, contraído en parte con el país germano, le reclama a éste un pago multimillonario en concepto de resarcimiento por las atrocidades y saqueos cometidos por los nazis en la Segunda Guerra Mundial.Los analistas internacionales aseguran que los griegos atraviesan una situación económica desesperada, y esto los ha llevado a desempolvar este reclamo ante su acreedor alemán, que además lidera en Europa una postura severa contra el intento de Atenas de obtener alguna condonación.Pero los alemanes conocen el trago amargo de tener que afrontar severas obligaciones externas. Muchos historiadores sostienen que después de la Primera Guerra Mundial el Tratado de Versalles de 1919 impuso reparaciones de guerra muy fuertes sobre Alemania.Estos pagos exacerbaron los problemas económicos alemanes, y la hiperinflación resultante arruinó las oportunidades de recuperación de la República de Weimar y permitió la llegada al poder de Adolf Hitler.Las reparaciones de guerra son pagos monetarios impuestos por el vencedor al vencido para cubrir los daños y perjuicios causados durante una guerra. Roma, en la antigüedad, impuso grandes indemnizaciones a Cartago después de las Guerras Púnicas.Paradoja de la historia, el gobierno griego está utilizando hoy este reclamo ante el acreedor alemán. Según sus cálculos, la deuda de Alemania a Grecia por los daños causados por las fuerzas de ocupación nazi en territorio griego y el préstamo forzoso que Atenas le dio al régimen de Adolf Hitler ascienden en la actualidad a 278.700 millones de euros.Si Grecia hiciera valer este reclamo ante Alemania, éste último no debería hacerle más reclamaciones financieras. Y esto porque la deuda griega global suma unos 317.000 millones de euros, del cual el 30% son acreencias alemanas.Otros pueblos y países, que se consideran damnificados por situaciones de explotación en el pasado, suelen reclamar ante los foros internacionales algún tipo de resarcimiento en concepto de reparaciones.Los colectivos latinoamericanos, por ejemplo, hablan de "deuda histórica" de España -algo que hacen extensivo a Europa- "por años de tráfico de esclavos, por las ideologías racistas que justificaban el sometimiento cultural, social y económico y por los genocidios y expolios avariciosos durante la conquista", según reza un documento elaborado por las cancillerías de Bolivia, Ecuador y Venezuela.Es conocido además el reclamo de las comunidades indígenas de Latinoamérica ante el "hombre blanco imperialista", a quien acusan de genocidio y de destrucción del hábitat original, devenido por tanto en un deudor crónico a quien se pide una reparación económica y territorial.
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