Las enfermedades de época son una amenaza
Gracias a los adelantos de la medicina, y al progreso en el campo del bienestar social, el hombre contemporáneo ha logrado estirar el ciclo vital. Sin embargo, algunas voces ponen en entredicho este optimismo.Nuestra civilización ha realizado fulgurantes mutaciones en todos los planos. En general, eso ha redundado en un ascenso inédito en el nivel de bienestar humano.En este sentido, los progresos de la higiene y de la medicina están a la vista: el promedio de expectativa de vida ha alcanzado cotas nunca antes vistas. En el pasado, se sabe, las personas morían más jóvenes porque la vida era más dura.Las enfermedades y la miseria extrema acortaban las existencias prematuramente. En su lucha por la conservación y mejora de sus condiciones, el hombre logró mitigar esos tormentos, alargando así su estadía en la tierra.Ninguna época ha estado más orgullosa de sus victorias milagrosas en el campo de la salud como la nuestra. No obstante lo cual, están quienes hoy advierten sobre el desarrollo paralelo de las enfermedades de civilización.El llamado de alerta lo ha lanzado, nada más ni nada menos, que la máxima autoridad de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, al decir que los chicos de hoy podrían vivir menos que sus padres.La actual generación "es la primera en muchísimo tiempo en tener una esperanza de vida menos elevada que la de sus padres". La razón: el avance de enfermedades condicionadas por el estilo de vida.Al inaugurar la primera reunión de la red mundial contra las enfermedades no transmisibles, Chan recordó que estas patologías se centran cada vez más en personas jóvenes e incluso en niños, que pueden sufrir de hipertensión y algunos tipos de cáncer.A eso se agrega, según la responsable de la OMS, que 43 millones de niños en edad preescolar sufren de obesidad o sobrepeso, una condición que genera riesgos para la salud a lo largo de toda la vida.
La directora de la OMS recalcó que las enfermedades que no se transmiten siempre se han considerado propias de las sociedades de la abundancia, lo que no se aplica más en la actualidad.Aseguró que esos males están ahora "fuertemente concentrados" en los países de ingresos medios y bajos, y en los grupos más pobres dentro de ellos.Según la OMS, 6 de cada 10 muertes que ocurren en el mundo se deben a enfermedades que no se contagian y pueden prevenirse. En total, 35 millones de personas fallecen cada año por problemas del corazón, derrames cerebrales, diabetes, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y desórdenes mentales.De esas víctimas mortales, hasta el 80% se encuentra en países en desarrollo, donde los cuatro grandes factores de riesgo (consumo de tabaco y alcohol, alimentación inadecuada e inactividad física) tienden a aumentar.La advertencia de la máxima autoridad de la OMS da para pensar sobre el progreso. ¿Todas las innovaciones, sobre todo de carácter material, son en sí mismas positivas?Pareciera en realidad que el progreso tiene un carácter ambiguo, en el sentido de que todo acontecimiento que afecta al individuo y a la colectividad, puede ser interpretado, según la óptica con que se mire, como un bien o como un mal.Por ejemplo: al dominio del hombre sobre la naturaleza, hay que anotarle los peligros de la contaminación de la atmósfera, de la tierra y del agua; a los dominios sobre determinadas energías, hay que adosarle la amenaza de las armas de destrucción masiva.Siguiendo el razonamiento de Margaret Chan, podríamos decir que los beneficios de la economía de la abundancia y de un estilo de vida consecuente, tienen como contracara las enfermedades de época.
La directora de la OMS recalcó que las enfermedades que no se transmiten siempre se han considerado propias de las sociedades de la abundancia, lo que no se aplica más en la actualidad.Aseguró que esos males están ahora "fuertemente concentrados" en los países de ingresos medios y bajos, y en los grupos más pobres dentro de ellos.Según la OMS, 6 de cada 10 muertes que ocurren en el mundo se deben a enfermedades que no se contagian y pueden prevenirse. En total, 35 millones de personas fallecen cada año por problemas del corazón, derrames cerebrales, diabetes, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y desórdenes mentales.De esas víctimas mortales, hasta el 80% se encuentra en países en desarrollo, donde los cuatro grandes factores de riesgo (consumo de tabaco y alcohol, alimentación inadecuada e inactividad física) tienden a aumentar.La advertencia de la máxima autoridad de la OMS da para pensar sobre el progreso. ¿Todas las innovaciones, sobre todo de carácter material, son en sí mismas positivas?Pareciera en realidad que el progreso tiene un carácter ambiguo, en el sentido de que todo acontecimiento que afecta al individuo y a la colectividad, puede ser interpretado, según la óptica con que se mire, como un bien o como un mal.Por ejemplo: al dominio del hombre sobre la naturaleza, hay que anotarle los peligros de la contaminación de la atmósfera, de la tierra y del agua; a los dominios sobre determinadas energías, hay que adosarle la amenaza de las armas de destrucción masiva.Siguiendo el razonamiento de Margaret Chan, podríamos decir que los beneficios de la economía de la abundancia y de un estilo de vida consecuente, tienen como contracara las enfermedades de época.
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