Las filtraciones que alimentan el morbo
El contenido de las confidencias de los diplomáticos norteamericanos y el modo en que se divulgaron al público global, han despertado una curiosidad obsesiva en todo el mundo.Políticos y gobiernos de los distintos países, además de grupos de poder diversos, siguen entre indignados y estupefactos por lo que se dice en esos 250.000 documentos que hasta aquí eran secretos.El gobierno de Estados Unidos ha quedado avergonzado, desnudo e impotente ante las revelaciones que circulan por la prensa, ante un público ávido por conocer su contenido.Lo prohibido siempre despierta una curiosidad obsesiva. Se diría que así está la opinión pública mundial frente este material que se ha convertido, a esta altura, en una pesadilla para Washington."Esta película tiene mucho morbo", se suele decir ante el material fílmico que propone la mezcla de lo enfermizo y lo malsano. Y aunque ésta no es una saga de Hollywood, se podría decir que se le parece bastante.La atracción que genera es obvia: en esos escritos filtrados, un material elaborado sobre la base del espionaje diplomático, aparece en principio lo que Estados Unidos piensa en secreto del resto del mundo, y jamás hubiera revelado.Ahí lo morboso de toda esta historia, más allá de las implicancias políticas del episodio, es decir el daño que esto le causará a la administración norteamericana, en su relación con países y gobiernos.Le da más suspenso y atractivo a la trama conocer quiénes lograron acceder clandestinamente a estos documentos y los móviles que persiguieron al publicarlos.Hasta aquí lo se sabe es que el joven soldado Bradley Manning -un analista de inteligencia del ejército estadounidense, de 22 años, movilizado en Irak-, entraba a las oficinas de informática de una base de EE.UU. en Bagdad, y copiaba en un CD falso de la excéntrica cantante Lady Gaga miles de documentos secretos.A esos documentos se los entregó a Julian Assange, un experto en informática, fundador del sitio Wikileaks (catalogado ideológicamente de antisistema), por donde el domingo último se comenzó a publicar parte de los 250 mil cables diplomáticos estadounidenses.Assange, que a su vez entregó dicho material a cinco medios de Estados Unidos y Europa, tiene una orden de arresto internacional, y trascendió que es investigado por la justicia sueca por "violación y agresión sexual".Mientras Bradley Manning está preso desde mayo y aguarda una corte marcial, el director del sitio Wikileaks se mantiene oculto desde hace tiempo, y en entrevistas que ha dado a algunos medios da a entender que es una suerte de Che Guevara informático.La prensa internacional disfruta con el hallazgo. "Es un banquete de la historia presente", dice Timothy Garton, periodista del diario británico The Guardian, quien anuncia a sus lectores que en las siguientes semanas dará a conocer las "confidencias de amigos, aliados y rivales, aderezadas con las evaluaciones francas, y a veces implacables, de diplomáticos estadounidenses".A todo esto, se especula sobre el dato político de estas filtraciones. Para algunos analistas, el gran perjudicado de la historia es el gobierno demócrata de Obama, que parecería así dirigir un Estado que ni siquiera puede guardar el secreto de sus diplomáticos.Estados Unidos atraviesa una severa crisis económica, y el gobierno acaba de ser derrotado en las legislativas de noviembre. Ahora se suma esta divulgación escandalosa que no hace sino debilitar aún más a Obama.Todo lo cual alimenta los argumentos de la oposición política republicana, cuya prédica se centra en la impericia de la administración demócrata.
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