Las importaciones y los vínculos con el exterior
Las restricciones oficiales a las importaciones -vinculadas a la escasez de divisas- instalan la pregunta acerca de qué y a quiénes compra Argentina, en el marco de la globalización económica.De un tiempo a esta parte el comercio exterior argentino se ha convertido en objeto de debate público. Y esto a partir de las trabas a la entrada de mercaderías extranjeras, dispuestas por el gobierno.Hasta aquí el superávit comercial, asociado íntimamente al valor extraordinario de la soja, hacía que Argentina no sufriera el problema de disponibilidad de divisas, como se dio desde 1930 hasta el inicio del nuevo milenio.Pero en agosto del año pasado el gobierno empezó a limitar las importaciones, y eso instaló la sospecha de que dicho superávit se había licuado, y de que el sistema no contaba con los dólares suficientes para financiar las compras externas (acicateado por la fuga notable de divisas).Llamativamente los industriales nucleados en la UIA, que han venido apoyando el llamado "modelo de sustitución de importaciones", se quejaron de las trabas, alegando que frenaban la actividad fabril doméstica. ¿Acaso a los empresarios locales no les conviene protegerse de la mercadería extranjera?Pero nada es lineal: resulta que el grueso de las importaciones de mercancías (que en 2011 alcanzó los 73.922 millones de dólares) son bienes de capital a intermedios necesarios para la producción nacional. Un dato que a priori pone en entredicho los resultados del proceso de sustitución de importaciones.La consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), liderada por el ex director de la Fundación Exportar, Marcelo Elizondo, a pedido del diario El Cronista Comercial, dio a conocer el ADN importador de la Argentina."El 80% de las importaciones totales son bienes que se utilizan para la industria. Es decir que una gran mayoría de las importaciones está compuesta por bienes que se utilizan para continuar con procesos productivos en el país", explicó Elizondo.La incidencia de los bienes de capital (máquinas y herramientas) sobre el total de las importaciones es del 20%. En tanto los bienes intermedios -piezas y accesorios para bienes de capital- representan el 29%, los bienes de consumo (artículos terminados) el 11%, los combustibles y la energía el 13% y los vehículos un 8%.Entre los pesos pesados de las importaciones locales se pueden distinguir cuatro rubros: energía, automóviles y autopartes, productos químicos y componente electrónicos.Hoy el gas oil, el fuel oil y el gas natural licuado son esenciales para compensar el déficit de la matriz energética local. Y este dato está detrás de la decisión de estatizar las acciones de Repsol-YPF, que se hizo bajo el argumento de volver al "autoabastecimiento".En cuanto a la procedencia de los productos importados, Brasil encabeza al ranking, con ventas de vehículos y autopartes, teléfonos celulares, minerales y energía, entre otros productos, por valor de 21.000 millones de dólares en 2011.Con la mitad del volumen lo sigue en el podio China (10.500 millones) y el tercer puesto queda para los Estados Unidos, con ventas por 6.500 millones de dólares. En el rubro energía, aparecen exóticos socios comerciales como Letonia, Trinidad y Tobago o Qatar.Según el informe, a raíz de las trabas y controles aduaneros, las importaciones cayeron 8% en marzo, la mayor baja desde 2009. El problema, como plantea la UIA, es que esto afecte la entrada de bienes relacionados con el proceso productivo local, generando un parate fabril por falta de insumos.
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