Las incógnitas de la ciberdemocracia
Como nuevo espacio de interacción social Internet está llamada a cambiar el concepto de la política, aunque todavía es prematuro saber cuáles son los rasgos definitivos del nuevo fenómeno.La red de redes crece a un ritmo trepidante y casi no hay dudas de que está produciendo transformaciones revolucionarias en todos los planos. Uno de ellos es el de la política.Dos características técnicas de Internet hacen posible lo que algunos autores llaman la ciberdemocracia. Una es la "horizontalidad". En Internet no existe una estructura piramidal.Es decir, una vez que un usuario se conecta a la red tiene los mismos privilegios que cualquier otro, independientemente de la parte del planeta desde la que entre.Aquí no existen usuarios VIP. Todos los que se conectan tienen los mismos niveles de acceso a la información. Esta característica ha hecho posible que en muchos círculos se hable de Internet como un medio democratizador.El otro aspecto técnico es la "bidireccionalidad". Internet ha modificado la lógica de los medios de comunicación tradicionales. Cuando se oye la radio, se ve la TV o se lee la prensa, la información viaja en un solo sentido: del medio al receptor.No existe la interactividad, no existe la posibilidad de réplica. Sin embargo, en Internet el flujo es doble, la información puede viajar de Internet al usuario pero también en sentido inverso.Es decir, ahora el usuario tiene el control sobre la información. Los contenidos de los otros medios los deciden unos pocos para que los disfruten otros muchos.En Internet, en cambio, todos los usuarios son emisores de información y todos, al mismos tiempo, receptores. Aquí cualquiera puede enviar y recibir información, sin pedir permiso a nadie.¿Qué nuevos horizontes políticos abre la red, por tanto? Los analistas, por ahora, no se ponen de acuerdo. Los más entusiastas hablan de que la red hará posible la poliarquía.Esta palabra se refiere al "gobierno de muchos". Con esto pretenden significar que la tecnología hará posible, por fin, la participación del pueblo, que dejará de ser de esta forma un ideal imposible.La cirberdemocracia, así, está llamada a desplazar al actual sistema formal de selección de élites para las labores de gobierno (democracia representativa).Otros especialistas, como Javier del Rey Morato, doctor en Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, tienen una opinión más mediocre del fenómeno."Hoy por hoy, me quedo con la metáfora del caos. Es una suma de individuos que se acercan al ordenador a tomar sus decisiones, la mayoría de las cuales, no nos engañemos, son irrelevantes desde el punto de vista político", explicó al diario Clarín.No obstante, Rey Morato dice que Internet está actualizando el debate sobre el sistema político, sobre su capacidad para representar las demandas de la gente. Según cree, es factible observar en la red una movida contestataria.En los blogs, en los foros, entre aquellos que comentan notas y noticias, es posible extraer un perfil del cibernauta político. "Podemos encontrar allí contestatarios compulsivos, indignados crónicos, anarquistas pasivos, divulgadores incontinentes, idealistas lúdicos", describe el especialista español.También Internet es el escenario en que se "reproduce el debate clásico entre el control político y las libertades individuales", sostiene Rey Morato, en relación a los intentos de restringir la circulación de información en la red, por parte de regímenes como el chavista.El ciberespacio, en suma, es una tecnología que ya está modificando el concepto de la política, aunque el sentido de ese cambio aún no esté claro.
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