Opinion |

Las Maia que nos recuerdan todas las burradas que nos mandamos

La tele y las redes sociales quedaron cubiertas por la carita de esa chiquita de 7 años. Un señor, hoy detenido, se la llevó y la retuvo durante 72 horas. Gracias a Dios y una mujer que los siguió durante 6 cuadras y esperó que llegara la policía, la pudieron rescatar sana y salva. ¿Somos concientes que hay cientos de miles de chicos en esas condiciones? En serio forman parte de nuestra agenda? O sólo lo decimos porque queda bien?

Por Jorge Barroetaveña

Las estadísticas más conservadoras sostienen que en la Argentina hay al menos 300.000 chicos en situación de calle. Como la chiquita que se llevaron el martes y medio país se movilizó para buscarla. Su caso es un calco de miles. Vive en la calle, en una carpa rota debajo de una autopista, no tiene casi para comer y tampoco va a la escuela. Su mamá es una indigente que tampoco tiene trabajo y ha tenido problemas con las adicciones. Es la pintura más perfecta del país que supimos destruir y todavía estamos lejos de reconstruir. ¿Cómo puede ser que la Argentina haya sido modelo de educación para Latinoamérica y el mundo? ¿Cómo puede ser que la Argentina haya sido modelo de movilidad social ascendente para el mundo y hoy lo que más producimos son pobres? ¿Cuántas cosas mal hicimos en el camino? Muchas sin dudas. Pero lo peor es que parece que nuestra incapacidad para aprender nos sigue condicionando. Cometimos una y otra vez los mismos errores. Pensamos que haciendo siempre lo mismo podremos obtener resultados diferentes. Eso sin olvidar que somos especialistas en echarla la culpa al otro y no asumir nuestra responsabilidad.

La agenda de la política vernácula suele perderse en laberintos poco recomendables. Los problemas judiciales de Cristina y sus hijos, la lucha de poder con el Presidente o la sucesión en el 2023 y cómo se posicionan los opositores. Macri lanzó ayer su libro en un acto político y le pidió a la gente que ‘aguante’. ¿Medio raro no? Dicen que lo hace en su libro pero no vendría mal una disculpa por su contribución a nuestra actualidad. No es el único. Los que hoy están en el poder contribuyeron más, simplemente por una cuestión matemática, porque en sus distintas formas (peronismo) son los que más tiempo han gobernado la Argentina.

Las Maia pues, que se multiplican a lo largo y a lo ancho del territorio, son la consecuencia directa. Lo peor es que buena parte de la clase política cree que está haciendo bien las cosas. Que si salen a la calle la gente los va a vivar. Les va a agradecer lo que están haciendo. Fenomenal caso de ausencia de realidad. Claro, cuando se dan cuenta que la luz que tienen adelante no es de un celular sino la locomotora que los está por pasar por arriba, es demasiado tarde. Y la película se repite una y otra vez. Es la única que hay en cartelera.

El jueves el Presidente Alberto Fernández irrumpió con una cadena nacional. Sólo, casi como un símbolo, recordó que la pandemia no ha terminado y blanqueó los problemas severos que hay con la llegada de las vacunas. Lo cierto, sin operaciones ni ventas de humo, es que las vacunas faltan y lejos quedaron las promesas de millones de vacunados para esta altura del 2021. El propio mandatario prometió cosas que están lejos de cumplirse. Estamos a horas de empezar el otoño y ni siquiera la población de mayores de 80 años, los de mayor riesgo, han sido vacunados en su totalidad. Faltan grupos de riesgo, entre ellos policías, docentes, mayores de 70 o gente con patologías previas graves.

Apenas levantando la mirada, Chile lleva ya 5 millones de vacunados y es el país, lejos, de Latinoamérica que mejor performance ha tenido. ¿Tan lejos estamos de eso? Ginés, ex ministro, fue varios años embajador en Chile. Hubiera sido muy complicado el ‘copi-paste’? El final llegó con el escándalo de los vacunados VIP y lo terminaron tirando por la ventana. Sólo él sabe qué pasó en todo este proceso que lleva al menos medio año desde que empezaron las negociaciones por las vacunas. Un próspero y poderoso empresario, cuenta la leyenda, pariente por origen con el CEO de una multinacional, hizo los contactos y dejó la cancha sembrada. Tardaron un mes en llamarlo. Cuando lo hicieron las vacunas estaban yendo para otro lado. ¿Será un ejemplo de porqué hoy tenemos tan pocas vacunas? El Presidente sabe que lo que pasa le provoca un desgaste. Sólo por las vacunas VIP su imagen se derrumbó 6 puntos más. Algo de eso explica el discurso del jueves, admitiendo el problema y pidiendo paciencia.

Pero el tiempo es un rival implacable que no sabe de paciencias. Y la situación explosiva en Brasil es una señal de alarma angustiante para la sociedad argentina. Sin vacunas, sin un panorama cierto de cuándo llegarán, la preocupación por lo que puede venir es inmensa. Ayer, a las 0 hora se cumplió un año del nacimiento de la cuarentena más rabiosa que haya vivido la Argentina en su historia. Y todavía nos tiene presos.

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