¿Las mascotas se parecen a sus dueños?
La personalidad, o lo que comúnmente conocemos como "forma de ser", está fuertemente arraigada a nuestras decisiones. Esa incidencia llega a todos los planos, incluso al de la elección de la mascota.Eso que somos es una mezcla peculiar de inclinaciones innatas (dadas) y cuestiones ambientales (educación, por ejemplo). El "yo" o el "sí mismo", aquello que nos hace diferente a los otros, imprime su sello particular en la conducta.No debería sorprender, por tanto, que esa huella propia quede impresa tanto en las acciones más trascendentes como en los actos más simples. Esto es tan así que el resto de las personas, al observar esos indicios, puede inferir nuestro modo de ser.El tipo de personalidad influye en la manera en que nos vestimos, nos peinamos y organizamos nuestras rutinas de aseo. También está presente en los colores que usamos, la música que escuchamos, los libros que leemos, nuestra forma de reír y hasta en los gestos faciales.Pues bien, las mascotas también parecen hablar de nosotros mismos, reflejar nuestro modo de ser. Al parecer, cuando elegimos un perro o un gato, muchas veces entra a jugar nuestro narcisismo.Es decir, se elige el animal acorde con nuestra personalidad. Según esta interpretación, una persona muy dogmática y amante de lo cuasi perfecto optaría por un ovejero alemán, en tanto que las personas glamorosas se quedarían con un caniche toy.Pero no acabarían allí los parecidos. La realidad es que los animales que viven con nosotros copian nuestros ritmos y comportamientos. Eso dice el doctor Ricardo Bruno, veterinario especialista en comportamiento animal.Que los animales adopten nuestras prácticas, no debería ser un misterio, dice el experto. "Se trata de una simple habituación entre el propietario y su animal, en especial si este último es un perro", declaró.De esta manera cabría postular el siguiente apotegma: dime cómo es tu mascota y te diré quién eres. Así, si el perro es activo, es porque también lo es su dueño. Si es amigable o de carácter, igual.¿El animal se mimetiza tanto con su dueño que termina adquiriendo su misma cara, como creen algunos? En opinión de Bruno, esto ya es un mito urbano. La creencia de que el animal asume ciertos rasgos físicos humanos es falsa, dice."Todo comenzó -explicó- hace unos veinte años cuando un laboratorio veterinario sacó un almanaque donde ponían fotos de caras humanas al lado de caras de mascotas que tenían un gran parecido".Y añadió: "Obviamente la publicidad decía que cada par de fotos eran de propietario y su mascota, algo que no era creíble. Rápidamente se popularizó y a la gente le gustó creer en esa mimetización casi mística entre humanos y animales".Como sea, varios estudios universitarios revelan que existe una relación directa entre el tipo de animal doméstico de la casa y la personalidad de sus dueños. Todos ellos abonan la teoría según la cual la elección de la mascota dice mucho sobre la personalidad de sus dueños.Hace poco se conocieron las conclusiones de un estudio de la Universidad de California en Berkeley, que dice que así como está el que elige a un perro grande, con una fuerte actitud e intimidatorio, también está el que opta por tener un gato apático, retraído y malhumorado.La relación entre la personalidad de los dueños y la elección de las mascotas fue un campo de investigación muy abordado por la ciencia a lo largo de los últimos años. De tal manera, tanto los dueños de gatos como los de perros pueden llegar a definir los parámetros de su personalidad.
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