Las mujeres frente a la dinámica del consumo
Diversas estadísticas dan cuenta que las mujeres constituyen el grupo consumidor más importante. Que ellas hagan las compras, por lo demás, se entiende por su rol dentro de la familia.La alimentación y el mantenimiento del hogar, por ejemplo, son rubros en los que tienen la palabra. De hecho exhiben una gran disciplina para proveerse de lo necesario, controlar los gastos y cuidar las necesidades de nutrición propia y de su familia.Se trata, según los especialistas, de un público numeroso, polimorfo y activo desde el punto de vista de los intereses del mercado. Reviste un carácter pluri-consumidor: las mujeres son compradoras de objetos para el consumo personal, para el hogar, para los niños y, en ocasiones, para el hombre.La mujer, además, es destinataria de los desvelos de la publicidad, una herramienta comunicativa cuya misión es estimular las actitudes de compra y del fomento de hábitos de consumo.Pero también es personaje importante de la publicidad. Hay publicidades para mujeres y hay publicidades con mujeres, en las que ellas ceden su cuerpo para la connotación de los productos, tanto si son o no las destinatarias directas.Las mujeres tienen actitudes diferentes ante sus distintas necesidades. Según un estudio realizado por 'Alto Palermo', 9 de cada 10 mujeres disfrutan de ir al shopping.La página entremujeres.com, dice que esa estadística "revela que adoramos regalar a terceros, que morimos por los zapatos y que las mujeres con hijos, curiosamente, son las que más tiempo pasan en estos gigantescos templos del placer, la moda y la belleza. Para todas, chusmear vidrieras, pasear y comprar es el permiso que nos damos, el rato que gratifica y compensa tiempos de gran exigencia".A partir de los datos recogidos, los investigadores arribaron a varias conclusiones. Una es que las mujeres se sienten sobre-exigidas frente a los múltiples roles que les toca enfrentar: la sensación de falta de tiempo se traduce en la postergación de placeres personales.Otra es que placeres pequeños, accesibles, y algunas rutinas compensatorias actúan como válvula de escape frente a la imposibilidad de concretar otros placeres auto-postergados no tan fácilmente alcanzables.Además, luego de la familia y los chicos (placer-responsabilidad) y los viajes (placer no tan frecuente), el shopping aparece como una pasión posible, asociada siempre a sensaciones positivas.Ir de shopping, en suma, se revela como un placer sin culpa. Es un disfrute personal que compensa y premia a las mujeres frente a sus múltiples obligaciones. Y un placer que, a la vez, no relega a los demás porque los incluye en las compras, regalos o la propia compañía.Hay otras estadísticas que destacan el protagonismo de las mujeres en el mercado. Según un estudio de TNS Argentina, 4 de cada 10 argentinos financian sus gastos en cuotas, y la mayoría son mujeres.La mayor presencia de la mujer en el consumo tendría otra explicación:su fuerte inserción en los últimos años en el mercado laboral. La posibilidad de trabajar ha sido vista como un signo de emancipación femenina.En efecto, ahora ellas pueden manejar su propio dinero y deciden en gran medida cómo gastarlo. Aunque el trabajo se ha vivido en parte como una elección -para afirmar su independencia- también es cierto que en muchos casos la mujer salió a trabajar para lograr la supervivencia de la familia, algo que se ve de manera más crítica en los niveles socioeconómicos más bajos.En cualquier caso, no hay dudas de que ellas dinamizan cada vez más el mercado.
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