Las múltiples caras de una sociedad fóbica
La psicología y la psiquiatría han ahondado la comprensión sobre la ansiedad y la angustia contemporáneas. A la luz de la cantidad de miedos catalogados, podría creerse que vivimos en una sociedad fóbica. La ciencia de la mente -para llamar de algún modo al conocimiento científico de las dolencias de la psiquis humana- suele hablar de ansiedad, fobia y pánico. Aunque se trata de fenómenos íntimamente relacionados, son cosas diferentes.Mientras la ansiedad es un estado de perturbación o de inquietud interna, frente a algo o una circunstancia que no ha podido definirse muy bien, la fobia ya es un miedo concreto a algo.En esta última existe un objeto definido como causal, y llama la atención la variopinta caracterología que ha popularizado la ciencia al respecto. Sorprenden, por lo pronto, las aversiones que pueden desarrollar los humanos.En cuanto al ataque de pánico, la OMS lo define como "aquel puntual de miedo superlativo, que alcanza su máxima intensidad en pocos segundos, y que se extiende por espacio de algunos minutos dando síntomas".Entre los síntomas se mencionan: palpitaciones y elevación de la frecuencia cardíaca; sudoración; temblores; sensación de ahogo; malestar torácico; náuseas o molestias abdominales; entre otros.El concepto de salud mental desarrollado por la psiquiatría contemporánea habla de un individuo felizmente adaptado al medio social. La enfermedad, por tanto, sería un desajuste social.Bajo esta ideología cabría suponer que cada sociedad produce determinada "subjetividad", y al mismo tiempo sus propias patologías mentales (entendidas como rupturas de la unidad psicosocial).Algunos teóricos piensan que la sociedad actual (globalizada y posmoderna), al estar caracterizada por la incertidumbre y el desconcierto, produce seres miedosos. Es decir sujetos atravesados por la angustia y propensos a desarrollar fobias.Hace poco se publicó, por ejemplo, que en Argentina crece la fobia a los lunes (deuterofobia), circunstancia que ha disparado la demanda de atención médica, y es causa de ausentismo laboral.El "temor al lunes" lo sufren, según la información, las personas que se encuentran muy demandadas en el ámbito laboral. Algunos tienen cargos importantes y sufren presiones acorde a esos puestos.Pero también están los desempleados que luchan por un trabajo, y también los que están en actividad pero se sienten amenazados de perder el empleo. Los síntomas que presentan estos individuos suelen aparecer el domingo a la noche.Los más usuales son: pesadillas, dificultad para levantarse a la mañana, decaimiento y ansiedad sobre todo si van a recibir un reto o una valoración negativa al llegar al trabajo. Se diría que miedos tenemos todos. Del latín 'metus', se trata de una alternación normal del ánimo que produce angustia ante un peligro o eventual perjuicio (puede ser real o imaginario).El problema es cuando el miedo se convierte en algo abrumador y paralizante. La aversión y el temor morboso, así, pueden extenderse a infinidad de cosas y situaciones.Hay tantas fobias como miedos existen. Por ejemplo: centofobia (miedo a la novedad y a las nuevas ideas); eleuterofobia (miedo a la libertad); fobofobia (miedo a tener miedo); halitofobia (temor a tener mal aliento).Las más conocidas son: claustrofobia (temor a los espacios cerrados); acrofobia (miedo a las alturas); agorafobia (miedo a los espacios abiertos); sociofobia (miedo a ser juzgado negativamente en situaciones sociales); necrofobia (miedo a la muerte).
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