Las narrativas que postulan el complot
En la escéptica posmodernidad crecen paradójicamente las teorías que atribuyen la causa de un evento a cadena de eventos a la acción de un poder oculto.Se dice que vivimos en una cultura signada por el fin de las certezas y los grandes relatos de la modernidad. Ninguna ideología o paradigma convence y toda racionalidad ha quedado desacreditada.Representante de esta atmósfera intelectual es el italiano Gianni Vattimo, para quien "el mundo plural en el que vivimos, sin centros ni jerarquías, policéntrico, no se deja interpretar por un pensamiento que pretenda, a cualquier costo, unificarlo en nombre de una verdad última y universal"Sin embargo, pese a esta anarquía ideológica, las personas no han dejado de atribuirle algún sentido al entorno. Y de hecho cabría postular que las llamadas "teorías conspirativas" gozan de predicamento.Se les llama así a las creencias que explican los hechos (comúnmente de índole político, social o histórico) a partir de un complot secreto por parte de un grupo de personas u organizaciones poderosas e influyentes.La vigencia de esta mentalidad se ve en el hecho de que el mundo de la industria cultural la sigue explotando comercialmente, sobre todo en su variante extraterrestre.Por ejemplo, más de una década después de que se emitiera el último capítulo de "Los expedientes secretos X", la cadena Fox decidió sacar la serie del archivo y estrenar una nueva temporada.El creador de este programa televisivo, Chris Carter, al justificar su regreso a la pantalla, le dijo a la prensa que el momento histórico es ideal. "Es un período de paranoia y de teorías conspirativas", declaró.La tesis de la nueva temporada va mucho más allá de los extraterrestres: sugiere una conspiración detrás de la cual hay un grupo privado que se hizo de tecnología alienígena para "tomar control de los Estados Unidos".Según la serie, todos los males modernos parecen estar vinculados: el cambio climático, las guerras e incluso la obesidad. Algunos estudios empíricos, en tanto, refieren que Internet se ha convertido en terreno fértil para estas narrativas.Estas versiones heterodoxas de la realidad han gozado siempre de crédito, de suerte que los psicólogos creen ver en ellas un sesgo cognitivo típicamente humano.Es el caso del británico Robert Brotherton, investigador de la Universidad de Londres y autor del libro "Suspicious minds", para quien las teorías conspirativas "resuenan en alguna parte de nuestro sesgado cerebro y se aprovechan de algunos de los más profundos deseos, miedos y suposiciones sobe el mundo y la gente que vive en él. Tenemos mentes innatamente suspicaces".Hay tantas teorías conspirativas como sucesos transcendentes ocurridos en la historia. Por ejemplo, los nazis acusaron a los judíos de todos los problemas de Alemania, para justificar los campos de concentración. Están los que piensan que el 11 de septiembre fue un autoatentado del gobierno de Bush, para crear la excusa de lanzar la guerra contra el terrorismo.Otros creen que la Iglesia encubre la relación que tuvo Cristo con María Magdalena, para justificar el dominio de la casta sacerdotal. Existe la versión, en tanto, de que la secta de los Illuminatis, cuya marca se encuentra en el billete de dólar (el ojo sobre la pirámide), domina el mundo tras bambalinas.En Argentina hay gente que cree en el "Plan Andinia", una conspiración del sionismo para desmembrar la Patagonia con el objeto de crear allí un nuevo estado judío.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

