Las propias cifras del Ministerio de Trabajo desmienten a Macri
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Tal como lo expresaran distintos medios el pasado 25 de abril, el presidente Mauricio Macri afirmó ante empresarios que "hace cinco años que el país no genera empleo". Centro de Estudios de Políticas PúblicasOpinión Esta aseveración del presidente, que repiten una y otra vez varios de sus funcionarios "guionados" por el mismo discurso, es brutalmente desmentida por el propio Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la República Argentina, quien publica los datos que sirven de fuente para la elaboración de gráfico.Los datos muestran que en los últimos cinco años (2011-2015) el Sector Privado generó 215.268 nuevos puestos de trabajo, parte de los 718.563 creados desde la aplicación de Políticas Públicas Anticíclicas destinadas a estimular el consumo interno que permitieron (a la Argentina) paliar el deterioro de la demanda externa luego de la caída provocada por la crisis internacional del 2008 (efecto "burbuja") que aun padece una gran parte del mundo y parte también de los 3.080.904 puestos de trabajo generados durante el anterior gobierno.Los tiempos cambian, pero los intereses de los grupos económicos dominantes permanecen.Este tipo de "error" (que no es error, sino estrategia) no es nuevo para los argentinos, está destinado a minar su esperanza (y a disciplinar a sus trabajadores) para poder avanzar en el "clásico ajuste" neoliberal (que aumenta las tarifas de servicios públicos, destruye el aparato productivo nacional, pulveriza el salario real, reduce el consumo interno, genera endeudamiento externo, etc.) que propone una "ortodoxia" económica en la que a ojos vista (Grecia, Portugal, España, Italia, Irlanda, etc.) ya nadie debería creer. Resulta muy difícil explicar que después haber vivido la tragedia que significó el 2001, los argentinos o al menos una buena parte de ellos, hayan vuelto a creer en las "bondades del mercado" para solucionar sus vidas y proyectar un futuro para sus hijos.Ya ocurrió en 1976, cuando Martínez de Hoz anunció el programa económico de la dictadura en el que prometía terminar con "los tres incendios" que -más o menos según sus propias palabras- asolaban al país (inflación, reinserción internacional y recesión).Para lograr ese objetivo, aquel programa eliminó los controles de precios, redujo las retenciones, incrementó tarifas de servicios e "inauguró" el pedido de créditos a organismos financieros internacionales. "Achicar el Estado es agrandar la Nación" era la consigna de aquel tiempo. Destrucción de la Industria y el empleoSin embargo y a pesar de las promesas, aquella "experiencia" dejó a la Argentina con una Inflación anual casi ocho veces superior a la del promedio de los treinta años anteriores (1976-1983: 250 % anual promedio, 1945-1975: 32 % anual promedio), una Reinserción Internacional que solo fue excusa para abrir indiscriminadamente nuestra economía, destruyendo la industria y el empleo nacional y generar los más perversos mecanismos que hicieron posible el mayor endeudamiento externo del que el país tenga memoria.Pero esto ya venía de mucho antes, más precisamente de 1955, cuando la Revolución Libertadora (ese es su nombre, aunque fusiló mucho más de lo que liberó) le encargó al doctor Raúl Prebisch un "diagnóstico sobre la situación económica de la Argentina" y éste, elaboró un documento conocido como el "Informe Prebisch", al que (magistralmente) refuta Raúl Scalabrini Ortiz con estas palabras, que adquieren extraordinaria vigencia en el presente:"La crisis que describe el doctor Prebisch es la crisis óptima, la mejor crisis del mundo, la crisis perfecta, la que nadie podrá superar ni demostrar, porque sólo existe en su imaginación y en los tenebrosos propósitos de quienes la utilizarán como pretexto para desmantelar el país y sumirlo en la verdadera y permanente crisis económica y espiritual que caracteriza a toda factoría. Establecer la 'crisis' es la premisa fundamental, el ineludible punto de partida del 'informe', porque si no hay crisis no hay argumento valedero para justificar medidas que no resisten el menor análisis, como la desvalorización de la moneda a menos de la mitad de su valor".
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