Las provincias, ante un cambio de escenario fiscal
Todo indica que la época de bonanza fiscal llegó a su término. De lo contrario no se explica por qué la mayoría de los distritos reducen gastos, aumentan impuestos y apelan al endeudamiento.La cuestión pasa por financiar los desequilibrios presupuestarios, en un contexto en el cual el gobierno federal, que concentra los recursos fiscales del país, gira menos coparticipación.Financiar el gasto estatal se ha convertido en la obsesión de varias administraciones territoriales, cuyos ingresos lucen rezagados. Algunas temen no poder pagar en fecha sus sueldos y el aguinaldo de julio próximo.El gobernador Sergio Urribarri adelantó que estos días se tendrá "un juicio más ajustado" sobre la situación financiera de la provincia, luego del pago del impuesto a las Ganancias.Al respecto, dijo que se "trata de una medida de las más importantes para saber qué es lo que puede pasar en el segundo semestre". Entre Ríos, justamente, ha debido tomar algunas medidas para paliar el rojo de sus cuentas.La más polémica fue la aplicación de un aumento del Impuesto Inmobiliario Rural, que ha sido calificado de "confiscatorio" por los productores, para quienes de esta manera se les intentan trasladar los problemas de caja del Estado.El pensamiento del gobierno fue expresado por el propio Urribarri, cuando se dirigió a la Legislatura provincial, el 15 de febrero: "La economía estatal no ha podido apropiar la parte del excedente del fuerte crecimiento de la economía provincial que legítimamente le habría correspondido".Entre Ríos, además, es uno de los distritos que ha decidido colocar deuda en el mercado. La legislatura provincial ha autorizado al Ejecutivo a emitir "letras del tesoro" para "cubrir diferencias estacionales de caja" hasta el 5% de los recursos tributarios, poniendo como garantía la coparticipación federal.El gobierno se vio obligado a desmentir que esto signifique la emisión de cuasimonedas para pagar los sueldos, acusando a la oposición política de agitar ese fantasma. Es que los Bofe (Bonos federales) son de triste memoria entre los entrerrianos.La Letra es un título público mediante el cual el Estado busca en los mercados (puede ser adquirida por bancos) captar fondos bajo la promesa de futuro pago y renta por una tasa en los tiempos estipulados por ese papel.Es una manera por la que los fiscos contraen deuda para resolver el problema de la falta puntual de dinero. En lo que va de 2012 han colocado letras del tesoro las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Chaco. También hicieron lo propio la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza.Hay un mecanismo espúreo para tapar los agujeros fiscales, que economistas disidentes postulan que se está aplicando, y tiene que ver con el "impuesto inflacionario", originado en la pérdida del valor real del dinero que la inflación genera.Un trabajo de la consultora Economía & Regiones (E&R) explica el proceso: como es el Gobierno, a través del Banco Central, el único encargado de la emisión termina apropiándose de esa pérdida de valor del dinero.Ante este panorama cabría preguntarse sobre el porqué del desequilibrio fiscal de los distritos cuando Argentina viene disfrutando de uno de los contextos económicos internacionales más favorables en décadas: el valor de los commodities que produce (caso soja y alimentos en general) es altísimo.La historia económica del país ha estado asociada a déficit fiscales crónicos. Durante años ('70 y '80) ese rojo se financió mediante emisión monetaria sin respaldo, un proceso que acabó en hiperinflación. En los '90, se cubrió con venta de activos y préstamos en dólares.
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